<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342</id><updated>2011-08-28T08:57:06.461-03:00</updated><title type='text'>Nuevo MaxiBlog</title><subtitle type='html'>Filosofía, Política, y otras yerbas. Tal como lo veo yo. Un espacio que se pretende profundamente superficial, y no superficialmente profundo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>24</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-6576734330877547405</id><published>2011-07-24T16:25:00.001-03:00</published><updated>2011-07-24T16:28:01.809-03:00</updated><title type='text'>Nenas de mamá, pero buenas</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 16px; "   &gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Quizá si no estuviera enclaustrado hoy en mi cíclica posición de extranjero, de extraño, de sapo de otro pozo, no sería tan sensible a ciertas menudencias del entorno. La confitería es la confitería del hotel cheto en una ciudad golpeada. Golpeada por gobiernos pésimos, y otros un poco menos peores. La confitería es la confitería del hotel cheto frente a la plaza, como en tantas ciudades chicas que conozco. Por lo general me gusta la confitería del hotel cheto de frente a la plaza de la ciudad (que no es una, sino varias) que suelo visitar. Más grande la ciudad, más opciones chetas frente a la plaza. Y yo, poligrillo docente de módicas opciones, suelo dilapidar algunos de mis solteriles recursos en las confiterías chetas de frente a las plazas. Ya lo vengo haciendo desde hace varios años y en varias ciudades. También me pierdo en algunos tugurios, en especial a la búsqueda de suculencias alimenticias más o menos populares. Pero a esta altura de mi vida, después de circular por muchos ámbitos en los que la monomanía discursiva es la política, me abstengo de dar contenido político a mis sentadas en cantinas varias, sean chetas o populares. Las declaraciones políticas, las pocas veces que ahora se me da por el exabrupto, las cometo a voz cantante y sin tapujos.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Las veo despedirse, y el beso es curioso. Los muchachos son morochos, de corpulencia trabajadora. Las chicas son delicadas y un par de ellas no están para nada mal. El beso es curioso, porque está dado con la mejor intención, pero a la mirada atenta no se le escapa la falta de cercanía habitual en el gesto. Tratando de descifrar un texto difícil, en una traducción muy poco diestra, los momentos de distracción se multiplican y la atención se dispara, quiérase o no. Y esos disparos de la atención se enfocan como lupa.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Conozco la forma de vestirse de las chicas de clase acomodada con mala conciencia de los recursos de papa y mama. Estuve bastante cerca de varias. De alguna manera suponen que es tarea de ellas, mancilladas por el pecado original de sus privilegios, remediar algunos de los males del mundo y, de paso, escupir en todos aquellos que, como yo, somos escépticos de que, realmente, vayan a hacer algo que produzca una diferencia tangible. Nunca lo digo tan abiertamente como ahora, pero supongo que lo adivinan en mi forma de desenvolverme.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Confesarse en público es de muy mal gusto, y el registro autorreferencial es sintomático de un deleznable narcicismo. Pero como hijo de una madre empleada pública cuasi soltera, por desaparición casi completa del padre en cuestión, me siento hijo de la más rala clase trabajadora, aunque no completamente popular ni desprovista, al decir de Bourdieu, de todo capital cultural. Quizá por eso no necesito disfrazarme ni intentar vanamente desclasarme para poder vivir tranquilo conmigo mismo. Mis solidaridades políticas con los más desfavorecidos no precisan de señalizaciones de ninguna clase (en particular de lo que algunos científicos sociales conceptualizan como &lt;em&gt;señalización fácil&lt;/em&gt;). Tampoco requieren incurrir en la demagogia demasiado sencilla de reivindicar como automáticamente bueno todo lo popular.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Basta de biografía barata. Volvamos a la confitería. Los muchachos hablan con las chicas, a quienes relatan experiencias de autogestión, organización social y popular, piquetes, y otras cosas interesantes. Las chicas contestan. Pero el tono de voz es plástico. Simpático pero condescendiente. Preguntan y afectan tono amistoso, pero la voz indica estado contemplativo. Pienso que quizá estoy dejándome llevar por las relecturas que me tocan estos días. Bourdieu habla de la disposición escolástica a abandonar la lógica de la práctica, la de los muchachos intentando sobrevivir en una ciudad devastada por las malas políticas, a favor de una lógica escolástica, la lógica de los que se dedican amablemente a juegos hipotéticos, al lúdico baraje de ideas, a la actitud contemplativa. También nos recuerda el sociólogo francés a Jean-Paul Sartre poniendo una conciencia de filósofo en la consciencia de camarero. Heidegger, menos afecto a las declaraciones políticas así de directas (exceptuando afiliaciones a partidos que no nombraré por pudor) hablaba del martillo que comprendemos correctamente al martillar, y la consideración defectiva que implica la absorta mirada contemplativa sobre el objeto, ahora inerte. El martillo que contemplamos cuando ya no nos sirve. Bourdieu apenas si habla de esto (de todos modos, sus cuentas ya arregló en su ontología política de Martin Heidegger). Sartre, rebobinando un poco, nos dice del camarero que en cualquier momento puede sacarse el delantal y recuperar su libertad. Y Bourdieu, correctamente, más por epistemología que por fácil crítica política, nos dice, se mofa de todo ello. Siguiendo a Pascal, la verdadera filosofía se mofa de la filosofía. Y como las meditaciones pascalianas de Bourdieu están de moda por estas horas en mi vida (algunas ideas tenía que exponer en un curso que di, completamente olvidable, por otra parte…) supongo que a eso hay que atribuir algunos de mis sesgos perceptivos.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Ah, cierto… Las chicas y los muchachos. Para las chicas será un tema de tesis en una facultad donde muchas chicas deben vestir como ellas, y, probablemente, salgan de la misma clase media cheta que va a confiterías chetas de hoteles chetos frente a la plaza como esos a los que voy yo en los tiempos suspendidos que me impone un trabajo que me impone tiempos muertos para poder ganarme la vida.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Eso por ser benévolo. No quiero ni pensar en la peor opción. La que tiene que ver con operarios que, bajo el entendido, muy comprensible y encomiable, de mejorar la vida de todos aquellos inmersos en la lógica de la práctica en la que hay que sobrevivir, dicen cómo, a quién y cuándo hay que asignarles unos pocos pesos estatales, bastante por debajo de los pesos que quedan en los bolsillos de quienes dicen a quién, cómo y cuándo.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Pienso en las reflexiones de muchos autores acerca de lo que es ciencia y pseudociencia. En la lectura que hice hoy, obligadamente por mi trabajo y a regañadientes, de miles de datos y jerga pesada, a los meros fines de justificar políticas de estado que más bien obedecen al designio de un burócrata. En la legión de escritores de libros nuevos, curriculistas, intermediarios, capacitadores, editores y bla bla. Cantidades de recursos y tiempo asignados a la entelequia de que la acción intencional puede romper males estructurales y decenios y centenios de inercia institucional. Habiendo tanta cosa interesante por leer…&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Puedo leer en las chicas su bienintencionado acercamiento. Puedo leer en su tono de voz, postura corporal, beso incómodo, y desconocimiento de las coordenadas del espacio social en el que aterrizaron, la perpetuación de la distancia que conscientemente desearían borrar, y que inconscientemente vuelven a trazar. El largo y oscuro brazo del clientelismo opera de formas misteriosas para el mundo público y general. Espero para mitigar mi propia decepción que sólo vengan a tomar registros para contar un cuentito cándido y acreditar su paso por la academia, haciéndonos, de pasada, saber lo buenas que son, como quién mata dos pájaros de un tiro. Todo sea dicho de una vez, hay mucha gente en la academia muy apurada por hacernos saber lo buenos que son, dejando muy claro que están comprometidos con todas las causas correctas de nuestra época, para vergüenza de los cínicos y escépticos, como este humilde servidor, cuya adhesión a causas buenas, de tenerlas, nunca intentará espetarlas abiertamente al público general. Como diría mi abuelita, hablar bien de uno mismo es de muy mal gusto.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-6576734330877547405?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/6576734330877547405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=6576734330877547405' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/6576734330877547405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/6576734330877547405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2011/07/nenas-de-mama-pero-buenas.html' title='Nenas de mamá, pero buenas'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-458501799932667748</id><published>2011-04-10T02:22:00.005-03:00</published><updated>2011-04-10T02:27:54.253-03:00</updated><title type='text'>Urnas sin guardar</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-JK38jdpxcZQ/TaE-s3FiMBI/AAAAAAAAAJI/CYDI6ARJFc8/s1600/Voto.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-JK38jdpxcZQ/TaE-s3FiMBI/AAAAAAAAAJI/CYDI6ARJFc8/s320/Voto.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593821152593195026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 16px; "   &gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Hagamos un pequeño experimento mental. Imaginemos una microsociedad de 100 personas. Démosle una distribución a lo largo de un continuo que vaya desde los malandrines a los santos. Imaginemos que unos cuantos son santos, unos cuántos malandrines totales, y por el medio más o menos grises.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Como conviven juntos, y nadie produce su propio sustento completamente, necesitan organizar la convivencia pacífica y el intercambio. Eso implicará, de alguna manera, reglas e instituciones.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Una solución, a lo Platón, es tener una elite formada específicamente para las tareas de administración y legislación, en virtud de sus características intelectuales, morales, etc. Gobernaran los más aptos para beneficio del conjunto. Un problema de este tipo de solución es cómo identificar a los mejores y más aptos, y cómo garantizar que no exploten las reglas de juego a su favor. En la literatura esto se conoce como problema del &lt;em&gt;free rider&lt;/em&gt; (el que cabalga solo). Es decir, aquellos que utilizan las estructuras de cooperación para el propio beneficio, en detrimento del conjunto. Toda salida utópica, a lo Platón y sus variedades, suponen que, de alguna manera este problema es soluble.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;El realismo político, una doctrina antiutópica, no se hace ilusiones con respecto a una solución definitiva. Considera toda estructura de cooperación como algo que puede ser explotado, y a la lucha de poder dentro de una comunidad como un dato general. Esto no es necesariamente malo, aunque puede serlo.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Una forma inestable y parcial de reolver la cuestión es equilibrar distintos grupos de poder, otorgándoles poderes para controlarse unos a otros. Es la &lt;em&gt;solución republicana &lt;/em&gt;al problema de las&lt;em&gt;sociedades parciales&lt;/em&gt;, que se hacen con el poder para instrumentarlo en función de intereses particulares. La han pensado los arquitectos de las constituciones modernas, y es una aproximación bastante buena, si la comparamos con cualquiera de las alternativas habidas.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Por otra parte, una manera razonable de sortear el problema del reclutamiento de grupos dirigentes es someterlos a la elección por parte de los involucrados. Nadie más que los destinatarios de las acciones de los dirigentes puede estar al corriente de si los actos de gobierno producen los resultados esperados o no. Es el concepto moderno de democracia. Todos tenemos derecho a elegir o ser elegidos. El problema áspero es cómo operativizar esta idea general, y es una cuestión pendiente en muchas democracias, incluida la nuestra (que es lo que aquí me preocupa).&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Volvamos al universo que nos habíamos planteado al principio. Habíamos supuesto una población inicial de 100 personas. Haciendo un cálculo generoso, supongamos que uno de diez son malandrines.  Definamos a los malandrines como aquellos que están dispuestos a utilizar las estructuras de cooperación social para sus propios fines.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Supongamos una elección inicial de gobernantes, con resultados más o menos aleatorios. Si el cuadro dirigente tiene, pongamos 10 personas, es de esperar que al menos uno de ellos sea malandrin (puede afortunadamente no ocurrir, pero no es prudente contar con la suerte; cuando algo puede fallar, a la larga falla). El malandrin en el gobierno utilizará las prerrogativas de su función para incrementar sus recursos. Esto hará su posición en el poder más estable, alentará a otros malandrines a hacer lo mismo, y desalentará a los menos malandrines  dado que las reglas de juego serán cada vez más repulsivas y cerradas. A la larga, el sistema tenderá a ser cooptado por grupos de malandras. Es probable que las luchas facciosas entre grupos de malandrines a veces jueguen a favor del conjunto, pero tampoco aquí hay que contar con la suerte.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;La dinámica general de un juego de estas características es clara. Por suerte, los seres humanos no solo son agentes racionales calculadores que piensan en términos de beneficio y utilidades esperadas. También se guían por principios, ideales y normas de conducta.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Cuando nuestros padres, abuelos y maestras nos catequizaban acerca de la importancia de votar, y la necesidad de una cultura democrática, de forma consciente o inconsciente, nos estaban diciendo que debemos proteger nuestros sistemas sociales de cooperación y convivencia contra la expropiación de ellos por parte de los malandrines para fines espurios. Eso es una norma y un ideal.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;La no participación de las personas con buenas intenciones, y con las mejores cualidades personales (bondad, generosidad, inteligencia, empatía, creatividad, autoridad, carisma), hacen el campo orégano para los malandrines. La teoría, y mi experiencia personal, me dictan lo difícil que es sobrevivir y proliferar en un medio donde la palabra y los valores no significan demasiado, como es la política que se hace hoy en día. Una política que se hace aplicando el físico, el aparato y el dinero (no siempre bien habido, por decirlo suavemente). La política que se construye desde la caja.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Por mi parte, estoy completamente convencido de que es posible construir espacios de participación que se opongan a la dinámica de la que he venido hablando. Los seres humanos tenemos la noble virtud de actuar bajo el signo de ideas, valores y normas elevados. Es parte de nuestro patrimonio biológico y cultural. No creo que las cosas de la política sean irrevocablemente incurables, y además no existe una sociedad que no necesite una manera de organizarse políticamente. Como sea que se produzca el ordenamiento y la convivencia, eso se llamará política.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Sin la participación política de ciudadanos de buena voluntad necesariamente proliferaran los peores, y la dinámica se degradará progresivamente a sí misma. Lo que me preocupa de todo esto, es que durante los procesos de decadencia, muchas personas, bajo el signo del hartazgo, comienzan a mirar con simpatía alternativas autoritarias.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;Por eso hago una humilde plegaria a mis conciudadanos: participen en las instancias políticas de la sociedad, de la manera en que cada uno pueda. En la forma en que a cada cual le parezca, en el partido que más le guste o en espacios nuevos. Renunciar a nuestro derecho, en este sentido, es contraproducente y, a mi juicio, dañino.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;La teoría de la acción racional ha establecido, con buenos fundamentos, que un voto individual tiene una probabilidad ínfima (rayana en la nulidad) de influir en el resultado de una elección. Algún día hablaré de esto. Pero la racionalidad no sólo es el cálculo racional, como han argumentado muchos filósofos, sino que también la razón implica trascender el beneficio propio en función de un beneficio más amplio, social. Por eso, también, creo que hay que votar. Existe un tipo de voto forzado y compulsivo: el que se induce mediante dádivas y transas de toda clase. Existen personas que por su situación social son vulnerables a esta clase de maniobras. Por eso es responsabilidad de quienes son menos permeables a estos manejos el oponerse a traves de un voto reflexivo y sensible.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;No digo que lo que hay sea lo que queremos (muchas veces, y para muchas cosas de la vida, lo que hay no es lo que queremos), hace falta mucho camino para recorrer si queremos recrear una política más saludable, digna, responsable y beneficiosa para los gobernados. Pero cuando dejamos de confiar completamente en las urnas, vienen los señores a los que les gusta tener &lt;em&gt;las urnas bien guardadas&lt;/em&gt;. Hacen tanto daño como los políticos, pero nadie les puede reclamar nada porque te pegan un tiro en la nuca.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;VAYAN Y VOTEN. Y VOTEN COMO QUIERAN, PERO VOTEN BIEN...&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-458501799932667748?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/458501799932667748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=458501799932667748' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/458501799932667748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/458501799932667748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2011/04/urnas-sin-guardar.html' title='Urnas sin guardar'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-JK38jdpxcZQ/TaE-s3FiMBI/AAAAAAAAAJI/CYDI6ARJFc8/s72-c/Voto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-1499857905729865642</id><published>2011-03-21T06:42:00.002-03:00</published><updated>2011-04-01T17:24:44.529-03:00</updated><title type='text'>Tres Argentinas</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Lamento empezar muchas de mis intervenciones en clave autorreferencial. Estuve pensando un rato en una manera más noble de comenzar, pero no se me ocurrió mucho. Igual, terminé persuadiéndome de que no era tan desubicado. Al final, más que hablar del mundo me voy a detener en el reflejo que me producen sus irradiaciones, de las cuales tiendo a escurrirme cada vez más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Decía Friedrich Nietzsche, a quién nunca entendí demasiado de todos modos, que ciertos libros se leen diciendo enfáticamente que sí, mientras que otros se leen diciendo que no. Con respecto a los libros sigue siendo cierto. En lo que compete, por otro lado, al material impreso que llamamos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;prensa&lt;/i&gt;, y a los medios de comunicación en general, me ocurre que digo no, y más no, casi todo el tiempo. O, pensándolo mejor, creo que ni siquiera es un decir “no”. Es algo menos lingüístico, pero no por ello menos intenso, sino más bien lo contrario: una sensación de incomodidad permanente. Como cuando alguien que queremos dice algo vergonzante en público y no podemos defenderlos ni protegerlos sin acentuar el efecto negativo. Una colega que tenía, y a la que estimaba, dijo una vez en una reunión y a voz cantante: “Todos los que generalizan son estúpidos” (juro que no me estoy inventando la anécdota). Me quedé en silencio un par de segundos, y luego pregunté algo intrascendente sobre el laburo. Creo que nadie se dio cuenta, y pensé que quizá la sensibilidad a los bucles lógicos es una cuestión de deformación profesional. En fin, volviendo al principio, la sensación de incomodidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Estar en permanente &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;deja vu&lt;/i&gt; y con la impresión de ser el batracio de otro charco. Me juro a mí mismo que no es por &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;snobismo&lt;/i&gt;, pero quién sabe. Lo cierto es que desde hace mucho los diarios (que leo dosificadamente y bajo estricta prescripción médica entre una y dos veces al mes, luego de lavarme bien las manos y ponerme alcohol en gel…) hablan de unos países llamados &lt;i&gt;Argentina&lt;/i&gt;. Se parecen en algunos aspectos al lugar donde yo vivo, pero definitivamente no son el lugar donde yo vivo. Uno de esos países está gobernado por una mafia perversa que alimenta un aluvión zoológico de vagos irredemptos a los fines de llenarse los bolsillos a rabiar, mientras destinan una parte significativa de su tiempo en maquinar más y mejores formas de perjudicar a la gente bien que va a sus trabajos a diario y no se mete en política, que después de todo es una mugre. El otro país, en cambio, ha sido bendecido con un gobierno que, luego de muchos años, ha dado con un proyecto colectivo viable, que ha conseguido avanzar de manera sustantiva en la solución de muchos de sus males, que ha enfrentado a los grupos de poder más concentrados y reaccionarios de la sociedad, y que ha traído al pueblo una pequeña primavera luego del invierno neoliberal. Seguramente, si debiera emigrar, preferiría irme a ésta última Argentina, aunque la Argentina en la que vivo no está del todo mal si la comparamos con la primera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Si tuviera que resolver todo esto en una caracterización, que siempre es reduccionista, me inventaría una serie de personajes. Dada la apoteosis de la fábula que nos rodea, porque no aportar un granito de arena propio a la confusión general. Una serie de personajes serían los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Catástrofos&lt;/i&gt;, que son bastante feos y propensos al púlpito, y es probable que vistan de modo más gris. Los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Apológidos&lt;/i&gt; son un poco más divertidos, pero tienen tendencia a la repetición y a la unidimensionalidad. Parecen sacados de planilandia, donde un cuadrilátero, visto de frente, parece una recta. Tanto los catástrofos como los apológidos comparten este rasgo. Aunque los catástrofos, divididos en clanes desde hace tiempo, se reparten en el espacio de la unidimensionalidad, viendo más perspectivas en conjunto, aunque no por separado. Yo, en este universo, siento particular cariño por la raza de los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Perpléjidos&lt;/i&gt;, noble estirpe que siempre ha conseguido huir de sus archienemigos los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Dogmátridas&lt;/i&gt;. Les resulta sencillo, pues ésta última especie es notablemente sensible a la escucha de sus canciones favoritas. Cuando un perpléjido se encuentra en peligro le basta con recitar alguna de ellas y consigue escapar. Los dogmátridas son más fáciles de identificar, y se encuentran en todos lados. Sensibles a las canciones que les cantan en su ámbito territorial suelen desconocer su origen común con otros dogmátridas, que entonan de otra manera. El enfrentamiento entre dos de ellos suele ser particularmente sangriento. Uno puede encontrar uno que otro perpléjido entre los catástrofos o los apológidos, y se los identifica por su timidez a la hora de opinar. Pero por lo general es una criatura más o menos solitaria y reservada. Un dogmátrida es identificable con mucha facilidad, especialmente por ciertas posturas corporales y lingüísticas, en particular el volumen de voz y la ausencia de expresiones relativizadoras. Como es obvio, son el cuerpo central de las legiones de catástrofos y apológidos. Por suerte, éstos últimos habitan, respectivamente, en universos paralelos. En algunos templos la oración principal reza porque ninguna deriva continental produzca un solapamiento de ambos territorios, vista hecha de la ferocidad de sus habitantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Un perpléjido tiene varios problemas, como por ejemplo elegir entre cuales dogmátridas serán menos dañinos en el futuro si les toca regir. Un gran inconveniente es que no dispone de elementos suficientes, estando las usinas de información celosamente vigiladas por los dogmátridas. Un perpléjido consecuente llevará una adecuada dieta de “opinología pública”, observando la calle y ciertos registros arcanos con datos más o menos significativos. Debe ser particularmente cauteloso en la comunicación de sus resultados, para no quedar en la mira de los dogmátridas, tanto catástrofos como apológidos, que lo reconocerán inmediatamente y le aplicarán todo su arsenal, discursivo y no tanto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Dejando los cuentitos de lado, he estado debatiendo en público, después de unas largas y deliciosas vacaciones. Me impresiona cómo cada vez hay más y más dogmátridas de toda laya. Y como se han impuesto unos mecanismos de falaciosidad creciente a medida que pasa el tiempo. Estamos en una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;cultura de la edición&lt;/i&gt;. De la edición impiadosa y no caritativa. Voy a aclarar un poco los términos. Existe un principio, de uso corriente en el lenguaje común y en otro tipo de manifestaciones semióticas, denominado &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;principio de caridad interpretativa&lt;/i&gt;: uno debe suponer que una emisión, por parte de un agente al que se considera razonable, tiene un sentido coherente, al que debemos interpretar de la mejor manera posible. No es una recomendación moralista de gente bien criada. Como es sabido por quienes se dedican al tema, es un requisito indispensable de cualquier interacción comunicativa eficiente. También existe un contexto. Se puede hacer decir casi cualquier cosa a cualquier persona, si uno registra una cantidad suficiente de sus expresiones, se las edita, y no se les aplica el principio de caridad interpretativa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Un amigo me mandó hace un tiempo atrás un video editorial de Jorge Lanata en el cual decía, en cierta parte, que estaba cansado del uso de la dictadura militar como tópico en algunos debates políticos. Decía, literalmente, en un momento: “Me tienen harto con la dictadura”. Los editores de programas de televisión basados en el archivo lo utilizaron para dejarlo pegado a Videla. Si uno mira el video completo se da cuenta inmediatamente, sin necesidad de estar muy versado en semiótica audiovisual, de lo tramposo de la maniobra. No me interesa defender a Lanata, que lo hará por sí mismo, o no. Es sólo a título ilustrativo, y cualquiera puede ver que eso se hace, y mucho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;En particular me irrita una maniobra retórico-discursiva que se repite muchísimo. Cuando uno debate con ciertas personas (dogmátridas, supongo…), si uno se opone a lo que dicen entonces queda sometido a la siguiente ecuación: estar-en-desacuerdo-con-esto = estás-a-favor-de-clarín = te-gusta-la-dictadura = sos-un-Videla. Vale lo mismo que estar de acuerdo, entonces te compró el oficialismo, etc. La maniobra de utilizar la dictadura como un escudo discursivo y como mecanismo de exclusión del discurso me parece especialmente miserable, pues tiende a trivializar todo el espanto que ha sufrido nuestro país. Abstracción hecha, además, de lo improcedente desde el punto de vista puramente argumentativo en la mayoría de los casos. Mi humilde opinión es la de alguien que desde hace mucho tiempo ya sabe que la dictadura es de lo peor que nos ha pasado, y que nadie quiere repetir. No necesito que&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;los nuevos mandarines, ni los rebelditos de la facultad me recuerden algo que ya mi vieja me enseñó pilas de años antes, y que mi educación posterior no ha dejado de reafirmar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;También he debatido recientemente sobre la pertinencia o no de ciertas opiniones. A algunos de mis amigos, alumnos y colegas les disgustan las opiniones de otro colega, que son bastante heterodoxas para el lugar en que se expresan. He hablado a favor del, para mí, cuasi religioso imperativo de respetar el derecho a cualquier opinión, por más irritable y vomitiva que nos parezca. Un gobierno puede ser muy malo, pero que a uno incluso le falte el derecho a decirlo y quejarse ya es lisa y llanamente insoportable. Es para mí una de las libertades más básicas y fundamentales. Dicho pronto y claro, he abogado por la tolerancia. Mis alumnos han detectado una efectiva contradicción en mí. Cuando un muchacho sostuvo que ciertas ideas son peligrosas (refiriéndose a mi poco ortodoxo colega), yo salté de mi silla, colorado de la furia y, probablemente, con los ojos inyectos en sangre (no puedo saberlo porque no me veía a mí mismo). Repliqué que anatematizar ciertas ideas como peligrosas es lo que hacía la dictadura militar, sobre la cual estaban discutiendo, y el evento siguiente involucraba un Ford Falcon verde con las consecuencias que ya sabemos. Agregaría hoy, un poco más tranquilo, que la misma operación es propia de la inquisición y de distintas policías políticas a lo largo de la historia. Un tipo de prácticas de las que señalaba Bernard Henri-Levy, consisten básicamente en convertir la política en clínica. Se señala el síntoma de una enfermedad (la idea peligrosa e infecciosa), del cáncer, y se urge a extirparlo. Es una operación elemental en el repertorio básico de la práctica autoritaria. Tienen razón los que me señalan que he sido intolerante en la forma, al expresar mis ideas con demasiada pasión y desenfoco. Me retracto en lo que respecta a la forma, mas no en lo que toca al fondo. Claro que la cuestión de la forma es importante, también, en la práctica de la tolerancia. La próxima vez voy a dar menos puñetazos en la mesa, pero voy a seguir defendiendo la libertad de expresión. Es una de las cosas que nos diferencian de los nazis: ellos no te dejan hablar libremente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Volviendo al registro autorreferencial, si es que lo abandoné en algún momento, diría que un realista de tradición maquiavélica, como yo, no se hace muchas ilusiones con respecto a las conceptualizaciones procedimentales de la democracia. Y sin embargo creo que, en lo procedimental, el momento deliberativo no deja de ser importante, aunque no tan directamente como supone cierto neokantismo iluso. Pero si en cierta forma indirecta y tortuosa. La idea regulativa de deliberación, y de una &lt;i&gt;democracia deliberativa&lt;/i&gt;, impone ciertas constricciones a la persecución del rédito individual y de la lógica de facción, y civiliza un poco la dinámica política. Como decía Bourdieu, es&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;pura necedad posmoderna atacar ese pequeño y difícil esbozo de racionalidad que emerge de tantas luchas, intereses y motivos no confesables en conflicto. Conseguir alguna que otra pequeña victoria en este ámbito implica, según mi parecer, ser un poco más perpléjido y menos dogmátrido, menos partidista y más tolerante. Igual se puede seguir adhiriendo al proyecto preferido, y abrirse a la posibilidad de expandirlo, modificándolo según convenga. Y, al final de cuentas, la diferencia de opinión es el medio de la democracia. La perspectiva del otro &lt;span class="Apple-style-span"&gt;puede complementar un cuadro más exhaustivo de lo real.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;En mis momentos de muy borgeano anarquismo spenceriano me siento más perpléjido que nunca. Y aunque no puedo dejar de carcajearme con el aforismo del ciego poeta que homologa la democracia con un abuso de la estadística, siempre termino recordando el dicho atribuido a Churchill: la democracia es el peor de los gobiernos inventados hasta ahora, excepto por todos los demás.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-1499857905729865642?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/1499857905729865642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=1499857905729865642' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1499857905729865642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1499857905729865642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2011/03/tres-argentinas.html' title='Tres Argentinas'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-6623010854218627532</id><published>2010-11-30T12:30:00.003-03:00</published><updated>2011-02-17T20:34:06.284-03:00</updated><title type='text'>¿La suerte es para los mediocres?</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 16px; "&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Según yo, no todas las ideas contagiosas son verdaderas. Varios modelos teóricos intentan explicar el contagio de ideas. Algunos son interesantes, otros, desde mi punto de vista, sencillamente implausibles. Tengo mis candidatos preferidos dentro del espectro teórico, pero no voy a hablar de eso hoy. Mi tema es la suerte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La suerte, el azar, es un tema bastante complejo. No voy a aventurarme en una materia que ha hecho recular a filósofos y pensadores de gran envergadura. Simplemente voy a confrontar una noción falsa, pero altamente contagiosa: la idea, que escucho a cada paso, de que la suerte es para los mediocres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Uno pide que le deseen suerte, y automáticamente te desean éxitos rematando:&lt;em&gt;la suerte es para los mediocres&lt;/em&gt;. Francamente me deja perplejo. Estoy convencido de que la suerte es uno de los factores que más importancia tienen en la vida, y siempre estoy en ejercicio de tentarla. Uno de mis mayores anhelos es que tenga a bien favorecerme en cuanta ocasión se presente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Creo atisbar las razones que subyacen a una idea tan curiosa. El factor suerte no depende de las acciones que uno emprende. Y a los seres humanos no nos gusta pensar que existen cosas fuera de nuestro control. Pero las hay, y muchas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La idea no deja de contener un grano de verdad. Es cierto que debemos estar preparados para recibir el impacto de la suerte. Si no estamos tirando la red es difícil que pesquemos algo. Ayudar a la suerte depende en alguna medida de nosotros. Pero como han observado mentes mucho más lúcidas que la mía, es&lt;em&gt;posible&lt;/em&gt;, solamente posible, que nunca se encuentren el hambre con las ganas de comer. Tal como veo el mundo, se me representa poblado de numerosísimas personas talentosas y emprendedoras, de las cuales muy pocas lograran el éxito estruendoso y la celebridad. Los demás harán, probablemente, muy buenas carreras “medianas” de las cuales sólo estarán anoticiados sus parientes y amigos, y poco más. Tendemos a rodear de un aura particular a personas de renombre, sin duda talentosas y esforzadas, pero que desde mi punto de vista están a la misma altura de otros que no tuvieron la &lt;em&gt;suerte&lt;/em&gt; de encontrarse en el lugar y el momento adecuados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Para empezar, uno nace en unas circunstancias específicas. Algunos son agraciados con la fortuna de venir al mundo en una familia que dispondrá de recursos suficientes para respaldar cualquier iniciativa. Otros nacen despojados de todo. Unos conocen a las personas justas en el momento adecuado. Otros llegan cinco minutos tarde (por pinchadura de neumático, piquete en la ruta o lo que fuere). Y así. Nadie busca negar la importancia de las cualidades personales, los talentos y el esfuerzo. Simplemente pretendo señalar que todas esas virtudes pueden ser coronadas por la suerte. Pero también pueden malograrse. Entre tanto accidente fatal, no podemos estar seguros de que el último Tsunami no se llevó puestos dos Beethoven y tres o cuatro Albert Einsteins en potencia. O de que uno de los Beethoven se lo llevó el Tsunami, y el otro no pudo ir de vacaciones porque entró de empleado bancario para mantener a la novia que embarazó y ya no se puede dedicar a la música…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; line-height: 1.5em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Hagamos un experimento mental rapidito antes de cerrar. Supongamos que eliminamos la flecha del tiempo y podemos observar (desde una perspectiva que no es la de los participantes) la serie de tiradas de una ruleta.  Supongamos, para quitar fricción a nuestro experimento, que una serie de jugadores pueden apostar por un número en cada tirada. Coloquemos en una matriz cada serie de jugadas. O, mejor aún, generemos aleatoriamente varias series numérica dentro del rango de apuestas, y pongamos una etiqueta, también numérica, a cada una de estas series. Esto nos dará un conjunto de “jugadores” que podemos llamar, por comodidad, JUGADOR-1, JUGADOR-2,…, JUGADOR-N. Después pongámosle un smoking y una actitud de James Bond a cada uno de ellos. Si la serie de jugadores que generamos es lo bastante amplia, la mayor parte de ellos serán perdedores, tendremos unos cuantos mediocres, pero también puede que encontremos algún bullicioso ganador. Es probable que nuestro agraciado JUGADOR-20453785 salga del casino virtual con la cabeza erguida, un par de chicas acompañándolo, y confronte la mirada de los rezagados rezando con toda seguridad: &lt;em&gt;no es cuestión de suerte, la suerte es para los mediocres&lt;/em&gt;. Y además, si lo dotamos con una psique humana debajo del smoking, estará convencido de ello.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-6623010854218627532?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/6623010854218627532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=6623010854218627532' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/6623010854218627532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/6623010854218627532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2010/11/la-suerte-es-para-los-mediocres.html' title='¿La suerte es para los mediocres?'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-6806129171709838245</id><published>2010-10-06T17:22:00.001-03:00</published><updated>2010-10-06T17:24:54.066-03:00</updated><title type='text'>Confesionalidad, ateísmo y enseñanza.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;He escrito en tiempos recientes acerca del aburrimiento que me produce el ateísmo militante. También he señalado que algunos de mis más admirados autores me decepcionan un poco al incurrir en un cliché intelectualista y, me figuro de a ratos, en la especulación editorial. Digo esto porque siempre me ha parecido una movida demasiado fácil procurarse audiencias usando recursos al estilo de “asustar a la abuelita”. Obviamente, nuestra abuelita criada por las monjas en colegios católicos se pone con los pelos de punta si decimos que Dios no existe, o cosas peores. En todo caso, parece que no bastara con tener las opiniones bien puestas, parece que además hace falta gritarlas a voz viva y hacia todos los puntos cardinales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Yo, que no tengo creencias religiosas, me considero dispensado del esfuerzo de hacer proselitismo al respecto. Me parece que cada uno tiene derecho a pensar y sentir como mejor le parezca, en tanto no invada la esfera de decisión del resto de los mortales. La humanidad tiene una larga historia de conversiones compulsivas. Dicho sea con más precisión: en muchas ocasiones algunos se han sentido lo suficientemente seguros de sus convicciones como para tomar cursos de acción tendientes a hacer que todos los demás piensen de la misma manera o, en última instancia, como para silenciar las disidencias. Lo mismo se aplica a religión, política e ideas de todas clases en general. Un&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;i&gt; true believer&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt; es alguien a quién no alcanza su propia convicción personal. Tiene además que conseguir, con medios más o menos contundentes según el caso, que nadie pueda pensar de una manera distinta. No siempre los contextos sociales se prestan a maniobras idílicas de estilo semejante, pero parece que el impulso es bastante humano, transcultural y transhistórico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;En mi ingenuidad, y dado que en nuestro país no vivimos bajo una dictadura desde hace ya 27 años, yo suponía que cada uno tiene derecho a pensar y actuar como mejor se le cante. Pero está bastante claro que aún existen multitudes de &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;i&gt;true believers&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt; con capacidad para imponer cosas al resto de la sociedad. Entiéndase bien, no me refiero a pautas de convivencia civil que, con toda justicia, marcan los límites entre mi esfera de acción y su compatibilidad con extensiones similares para quienes conviven con nosotros. Eso es simplemente la regulación de la convivencia y la seguridad frente a los atropellos posibles. Me refiero a todos aquellos que se piensan con derecho a decidir sobre cuestiones como: con quién uno se acuesta; con quién uno convive; qué cosas uno puede ver, escuchar, leer; qué es procedente en términos de decisiones reproductivas; y, lo que quizá haya motivado originariamente estas líneas, que alguien se haya tomado la potestad de decidir qué tipo de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;educación religiosa confesional&lt;/i&gt; deben recibir nuestros hijos. Lo que se refleja en la definición de contenidos curriculares y en la injerencia de instituciones no estatales en la definición del cuadro docente público.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;La palabra clave es “&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;confesional&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;”. Puesto que la educación religiosa puede ser, entre otras cosas, científica o confesional. Cuando la educación religiosa es científica, se enseña, por ejemplo, qué religiones existen en el mundo, qué creencias sostienen, cuáles son sus rituales, cómo se han desarrollado históricamente, entre muchas otras preguntas que podrían hacerse. La educación religiosa confesional, por otra parte, toma posición por una religión en particular e inicia a las personas en prácticas y aspectos a ella concernientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Si quisiera hacer un símil diría lo siguiente. Siempre he sentido algún interés en los procesos políticos de la sociedad. Aunque más no sea porque en las posiciones de poder político se toman decisiones que afectan nuestra vida personal. También he sido afiliado de partidos políticos. Como docente, si tuviera que enseñar política debería distinguir prolijamente entre enseñar ciencia política y hacer proselitismo por el partido que más me guste. Si enseño acerca de partidos políticos, procedería mostrar cuáles son, qué doctrinas sostienen, cuál es su historia, y algunas cosas más. Si me dedicara a bajar línea de porqué el partido que a mí me gusta es el mejor y el que tiene las doctrinas verdaderas, más que educar estaría lavando cerebros. No estaría poniendo en poder de las personas que abren su cerebro para que influyamos en ella todas las opciones disponibles. Y la forma de hacer que estén a su disposición es mostrar las alternativas existentes y tratar de mantener cierta objetividad. La búsqueda de la objetividad es difícil, pero siempre nos cabe la responsabilidad, al menos en lo que a educación se trata, de informar para que las personas puedan decidir por sí qué es lo que mejor les parece o conviene. La opción contraria es un paternalismo injustificado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:Calibri;mso-fareast-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-theme-font:minor-bidi;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US; mso-bidi-language:AR-SA"&gt;Parece que, por alguna razón extraña, la religión tiende a impulsar a la gente en la búsqueda militante, tenaz y no pocas veces compulsiva en diversos grados, de nuevos adherentes. A mí, que nunca me gustó mucho que me digan que hacer o pensar (me siento con el mismo derecho que cualquier otra persona a formarme mi propio criterio) me ponen ligeramente de mal humor las imposiciones. El debate entre educación laica y religiosa se repite casi como los ciclos económicos del ruso Kondratieff, más o menos cada cincuenta años (con ciclos cortos dentro del ciclo largo). La verdad es que a esta altura de la ultramodernidad ya me hace dar hipo más que bostezos. Pero esta tenacidad de los &lt;i&gt;true believers&lt;/i&gt; me impulsa a acercarme mucho más a los ateos militantes. Sostengo el derecho a la expresión de creencias religosas. Como buen republicano lo defendería como un aspecto más de la tolerancia indispensable para una sociedad razonable. Creo que las personas tienen derecho a que se las eduque en la religión que quieran, en las instituciones educativas que son abiertamente y sin ambages de orientación religiosa (léase: los colegios privados religiosos). Pido permiso para que en el espacio de las instituciones estatales podamos distinguir entre educación científica y confesional, reservando a ésta para los espacios institucionales de carácter religioso (léase: el que quiera educación religiosa confesional vaya a la iglesia, mezquita, sinagoga, etc.. que corresponda). Pido permiso para que nos dejen ser laicos en paz y, en mi caso, en silencio. Su insistencia en invadir espacios que considero míos, en tanto estatales, lo único que está logrando es acercarme cada vez más al partido de los ateos militantes (entre los cuales hay varios escritores a los que admiro).&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-6806129171709838245?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/6806129171709838245/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=6806129171709838245' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/6806129171709838245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/6806129171709838245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2010/10/confesionalidad-ateismo-y-ensenanza.html' title='Confesionalidad, ateísmo y enseñanza.'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-3217946636532594792</id><published>2010-07-25T19:11:00.005-03:00</published><updated>2011-02-17T19:20:38.214-03:00</updated><title type='text'>Incertidumbre y clasicismo. Otros valores para la Ultramodernidad</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Extravío y búsqueda&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;                &lt;/span&gt;Hace ya bastante tiempo convivo con la sensación de que nuestro tiempo ofrece demasiadas pistas que llevan por caminos inconducentes o, peor aún, a lugares equivocados. No pretendo, sin embargo, anclarme en el registro de la denuncia o la queja melancólica. Las personas pueden hacer cosas para no dejarse arrastrar. Es más, se pueden construir espacios mejores, y se puede ser siempre una persona mejor. En este sentido, es mi opinión que necesitamos comprometernos con ideales distintos a los que imperan en casi todos los ámbitos de nuestra vida actual. Este empeño puede mejorarnos y hacernos más plenos y&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;felices. Hay muchas pautas que pueden buscarse tanto en la cultura clásica como en la sabiduría universal de distintas doctrinas y, por supuesto, en la ciencia contemporánea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Elementos de un pequeño diagnóstico del malestar en la cultura&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;                &lt;/span&gt;En nuestro mundo inmediato, las ofertas de bienes, cultura, entretenimiento son infinitas para aquellos que tengan recursos suficientes. Las posibilidades de comunicarse entre sí abundan, y los medios para conectarse con otros seres humanos siguen expandiéndose. Métodos terapéuticos prometen erradicarnos todos los males posibles, y funcionarios de la opinión están todo el tiempo ofreciéndonos crónicas de cosas presuntamente importantes. En general, es muy poco probable que, en sociedades como la nuestra, alguien esté en condiciones de bloquear el camino a cualquiera que esté realmente empeñado en tomar cursos de acción posibles y legales (es decir, es bastante difícil prohibir a alguien que haga cosas que no sean físicamente imposibles y socialmente permitidas por las leyes vigentes). En particular, la situación de, por ejemplo, las mujeres, ha mejorado radicalmente si la comparamos con lo que ocurría cien o doscientos años atrás. Hoy por hoy, una parte importante de la población mundial sufre menos frío, hambre, enfermedad, dolor, incertidumbres y toda clase de padecimientos. Sirva de comparación las hambrunas que eran habituales en períodos históricos previos a la revolución industrial, que incrementó exponencialmente nuestra capacidad de producir bienes de consumo. A lo que podría suponerse, deberíamos vivir en una utopía socio-científica del tipo que profetizaron los socialistas utópicos del siglo XIX. Pero vivimos en una sociedad llena de depresión, soledad y ausencia de sentido. Vivimos rodeados de recursos y posibilidades que, se supone, deberían hacernos feliz. Sin embargo, parece más bien reinar la infelicidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;                &lt;/span&gt;Es claro que también muchísimas personas, en diversos lugares del mundo, padecen innumerables injusticias derivadas de la pobreza, la falta de recursos y el sometimiento a sistemas sociales que cercenan libertades y derechos básicos. Pero no nos referimos aquí a esta clase de problemas. Son indudablemente importantes, pero el hecho que nos ocupa parece mucho más extraño. Multitudes de personas que viven por encima del umbral de satisfacción básico, aquellos que tienen cubiertas las necesidades físicas básicas y aún más, pero incluso así no están satisfechos con sus vidas. La multiplicación del género literario de autoayuda, y los increíbles índices de ventas que alcanzan ofrecen un indicador. La búsqueda de algo más es un hecho ubicuo y afecta a muchos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;                &lt;/span&gt;En términos materiales, nos encontramos en una sociedad de la satisfacción. Nuestros sentidos pueden ser estimulados variadamente por las distintas mercancías que ofrecen las industrias: de la alimenticia a la cinematográfica, pasando por toda clase de productos. Por otra parte, necesariamente nos sumergimos en una cultura de la insatisfacción bombardeados por las mismas industrias del consumo, con sus íconos y utopías desmesuradas. Es que, para subsistir, las industrias del consumo precisan de un arsenal publicístico que se alimenta de atacar los puntos débiles de nuestra psique. Se nos inculca una utopía en el sentido más propio de la palabra: algo que no existe en ningún lugar. El ideal de una felicidad perpetua rodeado de aquellos objetos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;que debemos poseer&lt;/i&gt; para ser felices. El ideal de cuerpos tallados en mármol con líneas apolíneas y con patrones exactos que deben repetir todos. El Lecho de Procusto del cuerpo perfecto. El ideal de una personalidad cautivante que nos atraerá el beneplácito y la admiración de todos. El ideal de una libertad absoluta, que no está cercenada por ningún compromiso ni atadura. Un horizonte, una posibilidad abierta y absoluta. Una vida de rocanrol, o de atleta deportivo de elite, de los que ganan millones mientras disfrutan hasta la saciedad de que les paguen por hacer aquello que mejor saben y disfrutan hacer. Una representación de la existencia en la que seremos adolescentes perpetuos y en la que una de las peores desgracias es envejecer. Parece que cualquier cosa sería preferible antes que ser pobre, feo, gordo o viejo. Una salvaje utopía de consumo perpetuo, belleza y juventud eterna.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;                &lt;/span&gt;Si la primera parte del diagnóstico viene de afuera hacia adentro, la segunda parte sigue el camino inverso. Se nos ha atosigado, dijimos, con una representación de la vida que, en términos prácticos, queda completamente fuera del alcance de todos. Y digo &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;todos&lt;/i&gt;, porque incluso la felicidad irredempta de los ricos y famosos que admiran los adeptos a los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;media&lt;/i&gt; es también una ilusión inventada por la publicidad. Esto lo saben bien los lectores de tabloides y revistas del corazón, y las audiencias de los programas que se ocupan de la vida privada de los famosos. No queremos negar que el bienestar material y el reconocimiento social aporten a una existencia más plena y feliz. (De hecho existe una sobradamente probada correlación positiva entre incremento de bienes y del bienestar; pero la curva se aplana apenas sobrepasado el umbral de las necesidades básicas: la utilidad marginal de los bienes por encima del nivel de consumo elemental cae en picada). Simplemente tomemos nota de los mensajes que nos envían cotidianamente los funcionarios de la opinión pública, y que calan profundo en las representaciones sociales de los individuos. Este conjunto de ideales altamente exigentes choca de frente con las pautas de formación y educación que han comenzado a imperar en las sociedades occidentales durante el pasado siglo. Nos referimos a unos procedimientos de formación y educación que han creado personalidades con caracteres menos resistentes a las vicisitudes de la realidad y, por la misma razón, menos aptos para aproximarse a estos ideales omnipresentes. Para decirlo mal y pronto, nos han elevado el techo pero no nos han entrenado para subir escaleras. Aún más, deberíamos cuestionarnos si realmente ese techo es lo que vale la pena alcanzar, o deberíamos empezar la prolongada tarea de construir los ideales que mejor se adapten a nosotros mismos, dando verdadero sentido a nuestra vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;                &lt;/span&gt;Cuando los ideales que nos proponemos, o que nos imponen, son difíciles de alcanzar, necesitamos una tenacidad acerada, paciencia, coraje, audacia y tolerancia a las frustraciones inevitables que toda empresa implica. Nombro solamente algunas cualidades o virtudes que me parecen importantes. Existen otras: creatividad, imaginación, talento, etc. Nuestra sociedad está fracasando en parte a la hora de crear y fomentar algunas de estas virtudes. Se han asimilado toda clase de rigores y exigencias con el craso autoritarismo. Se han adelgazado, en nuestra modernidad, las retóricas del esfuerzo y la superación, y han sido reemplazadas por el imperio del practicismo y la satisfacción inmediata. De más está decir que la capacidad de postergar las recompensas es crucial a la hora de desarrollar cualquier proyecto de cierta envergadura. Toda empresa importante que encaremos implicará distraernos de otras cosas que podrían satisfacernos en lo inmediato, pero sin aportar a nuestro crecimiento personal. (De hecho, existen experimentos, por ejemplo los llevados a cabo por el psicólogo social Walter Mischel con niños, que muestran la capacidad de dilatar recompensas como un importante predictor del éxito futuro). El hecho de suponer que cualquier tipo de exigencias y rigores equivalen a autoritarismo es un error que deberíamos aprender a superar. Correctamente, toda una serie de corrientes y escuelas pedagógicas se opusieron, en el último siglo, a modelos arcaicos de educación, basados en ideas equivocadas respecto a la autoridad y al respeto debido a las mismas. Desgraciadamente, todavía no hemos podido dar con una alternativa razonable. El valor de la educación en general ha sido degradado, y sólo parece necesario enseñar aquello que es “útil para el mercado laboral”. Por mi parte, aún sigo tratando de entender qué puede significar semejante cosa, pero supongo que quienes sostienen estas ideas deben tener una representación más precisa… Siempre me ha llamado la atención la inevitable pregunta que muchos alumnos me han hecho en muchas ocasiones distintas: ¿Para qué me sirve todo esto? Dado que es difícil poner un valor de mercado a ideas filosóficas y literarias, nunca he tenido una respuesta suficientemente buena para eso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;En términos históricos, las generaciones que han venido al mundo desde la segunda mitad del siglo XX han crecido dentro de una burbuja de orden y relativo progreso (en términos generales y estadísticos). Generaciones que tuvieron a disposición antibióticos, vacunas, analgésicos, abrigos y aclimatadores, educación pública accesible, acceso a nutrientes de alto valor y variedad, acceso a bienes culturales, relativa seguridad contra la violencia, etc. Es claro que hablo en términos estadísticos y que debemos matizar (en muchos vaivenes políticos como los que ha sufrido nuestro país, por ejemplo, no podemos hablar de “relativa seguridad contra la violencia”, que llegó a ser ejercida por el propio Estado en muchos casos). Para muchos de los que estamos vivos hoy por hoy, parece perfectamente natural abrir un grifo para obtener agua, una llave para obtener gas natural, luz eléctrica, y muchas otras cosas. Pero nuestros abuelos y bisabuelos vivos saben que no es así, y los libros de historia nos instruyen al respecto. La economía mundial de la segunda posguerra ha podido ser denominada por Eric Hobsbawm la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Edad de Oro&lt;/i&gt;. Es la época en que, por ejemplo, nuestros padres o abuelos podían acceder a un trabajo muy jóvenes y hacer carrera en él hasta la jubilación. Una época de estabilidad laboral, sindicatos, obras sociales, vacaciones pagas, etc. La edad de oro pareció concretar la promesa de orden y progreso, social, científico y técnico que vislumbró el pensamiento iluminista siglos antes. Las horribles guerras y matanzas sucedidas durante la etapa previa comenzaron a minar la confianza en el progreso moral, pero aún quedaba margen para algún optimismo. Parece haber cierto consenso en que todo este utopismo estalló en pedazos aproximadamente en la primera mitad de la década del ’70 del siglo pasado y finalmente en 1989. Las periodizaciones e interpretaciones históricas son polémicas, pero parece claro que nuestro mundo es y será distinto al de nuestros padres. Ya no hay pleno empleo, ni estabilidad laboral, pero sí velocidad global y mercantil. Es un mundo mucho más inestable, y nuestra educación proviene de unas ideas cocinadas en la burbuja ordenada de la Era Dorada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Incertidumbre y clasicismo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;No es la primera, ni quizá la última, etapa de situación socialmente incierta. De hecho ha sido el estado casi natural de la historia humana. Han existido incluso épocas de mayor volatilidad e incertidumbre, y en ellas se ha construido un ideal que nos gustaría rescatar: el hombre clásico (de más está decir que cuando aquí digo “hombre” utilizo el término en sentido específico, es decir: incluyo tanto a hombres como mujeres). El paradigma, en este sentido, sería el hombre renacentista, enfrentado a un mundo incierto, en el que debe actuar sin mayores certidumbres, y que cultiva la afición a los clásicos como forma de ejercitar la inteligencia. Es, también, lo que Ortega denominaba el ideal de una vida noble: una vida de esencial entrenamiento y servidumbre a valores e ideas elevadas. Y, quizá también, la idea de un carácter estoico, que no permite al destino avasallar su dignidad. Por supuesto, todo esto hay que situarlo a distancia de un ideal “serio” de la vida. Un hombre clásico debería poder cultivar sus virtudes sin perder mundanidad y sentido del humor (sería de esperar más bien lo contrario).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Conclusiones parciales&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;Hemos hecho un pequeño diagnóstico del malestar cultural que se vive, y hemos esbozado brevemente la idea de una salida: cultivar cierta forma de vida al estilo clásico. A los ideales que consideramos equivocados deberíamos oponer, previa búsqueda y reflexión, aquellos que consideramos correctos. En lo personal, creo que nuestra agenda, digitada por los medios, está poblada por preocupaciones demasiado vanas como la imagen física, la edad, la riqueza ostentable y el poder. Nadie desea negar que un buen aspecto y la riqueza material puedan ser deseables, pero parece un poco patético convertirlos en monomanía, al menos desde un punto de vista distinto al imperante. Cuáles sean los ideales que deberían perseguirse es una pregunta a hacerse de sí a sí. Pero, dado nuestro mundo actual, con su impredecibilidad y su profusión de oportunidades, creo que un hombre (y una mujer) clásicos cultivarían algunas de estas virtudes:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; mso-add-space:auto;text-indent:-18.0pt;line-height:normal;mso-list:l0 level1 lfo1"&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ascii-font-family:Calibri;mso-fareast-font-family:Calibri; mso-hansi-font-family:Calibri;mso-bidi-mso-ansi-language: ESfont-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;        &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Mentalidad flexible.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ascii-font-family: Calibri;mso-fareast-font-family:Calibri;mso-hansi-font-family:Calibri; mso-bidi-mso-ansi-language:ESfont-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Valores nobles.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ascii-font-family: Calibri;mso-fareast-font-family:Calibri;mso-hansi-font-family:Calibri; mso-bidi-mso-ansi-language:ESfont-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Carácter robusto.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ascii-font-family: Calibri;mso-fareast-font-family:Calibri;mso-hansi-font-family:Calibri; mso-bidi-mso-ansi-language:ESfont-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Sensibilidad artística.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ascii-font-family:Calibri;mso-fareast-font-family:Calibri; mso-hansi-font-family:Calibri;mso-bidi-mso-ansi-language: ESfont-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Fortaleza física.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;          &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;Una mentalidad flexible requiere el aprendizaje de muchas destrezas y disciplinas. En cierta forma, se opone al especialista bárbaro, que sólo conoce su quinta. Requiere construir ideas útiles, y eludir la tendencia innata de los seres humanos a tomar verdades en términos absolutos, y sólo mirar a los hechos que confirman nuestras opiniones. Se construye, según creo, mediante una combinación de escepticismo, creatividad, rigor y realismo intenso. Los valores nobles tienen más que ver con el crecimiento intelectual y moral, la apertura a los demás y, en general con la elevación hacia una forma de vida superior. Es una estética de la vida. El carácter robusto se mide en la capacidad de hacer frente a los avatares de la vida, y al factor más importante y fuera de nuestro control: el azar. Por último, creo que, allende cualquier hedonismo del cuerpo perfecto, es importante cultivar las virtudes de un cuerpo entrenado. En cualquier caso, todas estas virtudes tienden, según creo, a incrementar la fortaleza de nuestra personalidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:'times new roman';"&gt;Dejo una discusión más detallada de cada uno de estos aspectos para una próxima entrega.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-3217946636532594792?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/3217946636532594792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=3217946636532594792' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/3217946636532594792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/3217946636532594792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2010/07/incertidumbre-y-clacisismo-otros.html' title='Incertidumbre y clasicismo. Otros valores para la Ultramodernidad'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-1805093440812231245</id><published>2010-05-17T18:11:00.001-03:00</published><updated>2010-05-17T18:13:38.750-03:00</updated><title type='text'>Philosophy</title><content type='html'>"Philosophy is what you do when you don't know what the right questions are yet" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dan Dennett&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-1805093440812231245?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/1805093440812231245/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=1805093440812231245' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1805093440812231245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1805093440812231245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2010/05/philosophy.html' title='Philosophy'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-5128989570144576131</id><published>2010-02-23T02:36:00.000-03:00</published><updated>2010-02-23T02:38:20.896-03:00</updated><title type='text'>Pensar</title><content type='html'>Que los seres humanos son especiales parece ser algo que casi nadie duda, aunque quizá existan motivos para no creerse la tesis tan a pies juntillas. Se supone que somos muy diferentes del resto de los organismos vivos, pero la tarea de precisar en qué radica la diferencia termina siendo bastante esquiva. Algunos dirán que los seres humanos tienen un alma especial y son hechos a imagen y semejanza de Dios. Es una buena respuesta, desgraciadamente a mí no me satisface desde el punto de vista intelectual. Se supone, también, que nos diferenciamos por la capacidad de ejercer una difusa facultad de pensar. Es una respuesta que, se me ocurre, es algo mejor. Sin embargo a poco de andar nos atacarán al menos dos cuestiones. Por un lado, podríamos preguntarnos si a especies animales distintas les está vedada toda forma de pensamiento. A lo que yo me arriesgaría a contestar negativamente, pero fundamentar dicho juicio me llevaría muy lejos. Una segunda cuestión tiene que ver con dar una definición más precisa de esa actividad que llamamos pensar. Y tampoco aquí el curso de la indagación sería muy llano, más bien todo lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doy por buena la idea de que los seres humanos poseemos ciertas modalidades de pensamiento que están vedadas para otras especies. De ello no tengo dudas, pues hemos sido capaces de poblar el mundo con productos de nuestra imaginación que usamos a nuestro antojo para simplificarnos y hacernos más cómoda la existencia y, también, en algunos casos, para complicárnosla un poquito más. La nuestra es una especie imaginativa, simbólica y práctica en un sentido que está fuera de cualquier posibilidad actual para otros seres vivos. Este hecho ha llevado a ciertos filósofos a soñar con un horizonte de permanente progreso para los humanos, y suponer, optimistamente, que el juego de una imaginación domesticada por la experiencia podría conducirnos a un reino libre de las necesidades y penurias que acompaña a muchos aspectos de la existencia humana. Se suponía que el hombre, como presunto animal racional, abría ante sí un campo utópico de posibilidades dentro del cual tan sólo el cielo era el límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de confesar que la idea es bella y tentadora. La imaginación del hombre parece ser la fuerza motriz de unas posibilidades siempre abiertas que podrían, abriéndose a un cauce adecuado, conducir a un horizonte de redención. En última instancia, exorcizar los males del mundo para dar paso a una existencia plena y, se figuraron algunos, auténticamente humana. Es la idea de que todo tiene arreglo. De que los males del mundo son algo transitorio y para los cuales tarde o temprano encontraremos soluciones. Hoy por hoy, la existencia histórica nos ha vedado un poco esta perspectiva. El desbordado utopismo de muchos pensadores modernos parece bastante &lt;em&gt;naive&lt;/em&gt; después de las miserias y sueños fallidos de nuestro mundo contemporáneo. Y, sin embargo, no me parece que puedan echarse por tierra todas las ilusiones de futuros menos sombríos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo personal, estoy de acuerdo en que cada existencia, individual y/o colectiva, está envuelta en un campo de posibilidades que va mucho más allá de lo meramente fáctico. Las personas pueden no conformarse con lo que les es dado en su mundo más inmediato. Y la tarea del pensar se inserta justamente en esta dimensión. El pensar es lo que nos sacude la inercia de continuar sumergidos en lo siempre ya dado. Al menos en cuanto la inmersión es no pensada por nosotros mismos. Nos encontramos, desde que advenimos al mundo, en una realidad no configurada ni deseada o elegida por nosotros. Algunos filósofos utilizan la metáfora de estar &lt;em&gt;caídos&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;lanzados&lt;/em&gt; en un &lt;em&gt;mundo&lt;/em&gt; determinado (mundo en un sentido amplio: geográfico, histórico, social, cultural, económico, etc.). Podemos nunca hacernos cuestión de estos hechos que nos han tocado en suerte, o podemos decidir pensarlos y elegirlos en cada caso. No estoy hablando de rebeliones porque sí, o de rechazar todo por esnobismo. Uno puede pensar las cosas y decidir que, tal y como están, se encuentran perfectamente bien. El adherirse a lo dado en algunos aspectos no implica, necesariamente, inferioridad moral, como piensan muchos rebelditos de cartón. Pero es una conquista para el sujeto la adhesión, ya para conservar ya para cambiar, a algo que se ha meditado con cierta profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy convencido de que parte de nuestro legado como especie, parte del regalo especial que implica la membrecía en el extraño club de la humanidad, es la capacidad de pergeniar ficciones, proyectos y posibilidades para abrir mundos, o defender aquellos que consideramos fecundos y en los cuales deseamos seguir morando. Es un esfuerzo y requiere un entrenamiento permanente el tratar de hacer cuestión de las cosas, de problematizarlas, de pensarlas, meditarlas y, en función de ese trabajo buscar responsablemente las mejores alternativas. Parte de nuestra dotación biológica es la llave que abre la puerta de las posibilidades. Quizá hoy en día, ilustrados por la barbarie del siglo XX, no compartamos el optimismo de los viejos pensadores iluministas del XVIII. Pero dejar de pensar es, en parte, renunciar a nuestros posibles. Es caminar a pasos de cangrejo. Muchos inventos de la última centuria predisponen a la parálisis mental. Aún así, tenemos herramientas para resistir siempre que no renunciemos al ejercicio del pensamiento, la búsqueda de la evidencia y de la verdad, aunque sea una verdad pequeña y a la medida de una mente humana. Pensar implica también entrar en diálogo con pensadores de otros lugares y épocas, buscando los materiales con los que podamos trabajar en la realidad que nos rodea. Es buscar modelos de comprensión y ponerlos a operar de frente a los problemas que encaramos cada día. Implica, en definitiva, aumentar nuestra capacidad de intervenir y de decidir sobre lo que queremos ser como personas y como colectividades (me gustaría hablar de &lt;em&gt;poder&lt;/em&gt;, pero el término se ha convertido en un fetiche académico…). Pensar bien ayuda a hacer bien y, con un poco de suerte, a dejar el mundo algo mejor de lo que fue.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-5128989570144576131?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/5128989570144576131/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=5128989570144576131' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/5128989570144576131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/5128989570144576131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2010/02/pensar.html' title='Pensar'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-2803229481472694318</id><published>2010-01-11T15:03:00.003-03:00</published><updated>2011-02-17T19:14:30.542-03:00</updated><title type='text'>Nunca es tan simple</title><content type='html'>Es irritante, al menos para mí, escuchar decir a algunas personas que la vida es simple. La vida humana es tan compleja como cualquier otra cuestión que tenga que ver con nuestro universo. El simplismo es un pecado, pero no solo porque denota, en general, necedad y estupidez. Es más grave por potencialmente dañino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces las simplificaciones son útiles. Podemos atacar un problema complejo  mediante estrategias sencillas. Una heurística se compone de reglas simples que, de diversas formas, permiten resolver o hacer frente a cuestiones intrincadas. La idea puede encontrarse remotamente en la historia y ha tenido importantes desarrollos en el mundo contemporáneo. Ahora bien, que uno pueda aplicar reglas sencillas a cuestiones específicas no es sinónimo de que la vida no sea compleja. En particular la vida humana y social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El intento de comprender la complejidad de la condición humana y su psicología, como también la vida social ha tropezado con graves escollos. Si bien tenemos muchas ideas interesantes acerca de cuestiones puntuales, no existe nada parecido a las teorías que los científicos han podido elaborar acerca de la realidad física y biológica. Noam Chomsky ha venido sosteniendo desde hace mucho que quizá nuestra constitución psíquica tenga límites irrebasables a este respecto. En concreto, nuestra mente dispondría de recursos para elaborar representaciones teóricas interesantes para problemas como los que atacan las ciencias físicas y biológicas, pero en lo que a  ciertos problemas de la psique humana y  la sociedad concierne chocamos con límites de nuestras capacidades cognitivas como especie. Es una mera especulación, con cierto apoyo en la notable asimetría que se observa en nuestra comprensión de distintos dominios problemáticos. Podría ser cierto que  la complejidad de los fenómenos que más nos interesan desde el punto de vista de nuestra condición como seres humanos nos permanezcan inaccesibles en virtud de su complejidad. Reitero, una mera especulación, pero sirve para semblantear la idea de que, quizá, la vida no es tan sencilla como parece a algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se ha señalado la dificultad que tenemos a la hora de hacer planes, puesto que planificar implica un cierto grado de predicción. Si el mundo fuera completamente impredecible no tendría sentido  planificar. Cuando las predicciones en materia social se someten a un escrutinio estadístico más o menos cuidadoso, cosa que algunos investigadores (como Phil Tetlock) han hecho, encontramos una casi total ausencia de &lt;i&gt;expertos&lt;/i&gt; en estas materias. Aquellos cuyas profesiones académicas, casi por definición, incluyen predicciones son, por regla general, incapaces de ofrecernos nada interesante. La capacidad de pronosticar eventos puede someterse a análisis cuantitativos no muy complejos, por ejemplo el tipo de métrica que se utiliza para calibrar la precisión de las predicciones meteorológicas. Lo que pueden hacer muy bien los “expertos” es dar explicaciones y más explicaciones &lt;em&gt;ad hoc&lt;/em&gt;. Cierto tipo de formaciones académicas aumentan la habilidad narrativa en forma inversamente proporcional a la capacidad explicativa. Se aprende a hablar bonito, y con aires de suficiencia, pero no se aporta demasiado, en definitiva, a las necesidades concretas que tenemos los seres humanos a cada momento: en particular, tomar decisiones a cada rato. En todo caso, como correctamente ha señalado Nassim Nicholas Taleb, sería mejor reconocer nuestra más supina ignorancia, y no pensar que entendemos cosas que no entendemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la vida individual, el psicoanálisis nos ha acostumbrado pensar en las motivaciones de nuestros actos como algo parcialmente opaco para nosotros mismos. Nos ha sensibilizado a la idea de que somos muy dados a las racionalizaciones. En definitiva, de que no nos comprendemos suficientemente bien a nosotros mismos. No soy muy afecto al psicoanálisis, pero la idea se ha confirmado con trabajo de laboratorio mucho más específico. Por ejemplo, algunas experiencias realizadas utilizando como sujetos a personas con cerebro dividido (para prevenir ataques epilépticos graves, en algún momento los neurocirujanos aplicaban una cirujía consistente en seccionar el cuerpo calloso, que cablea los dos hemisferios cerebrales). Ha podido comprobarse que el cerebro inventa historias para dar sentido a sucesos cuyas causas o detalles ignora. Michael Gazzaniga, pionero en esta clase de investigaciones, habla de un “módulo interpretador” cuya función es relatar o comentar (como un relator futbolístico) las actividades en las cuales se encuentra envuelto un sujeto, incluso cuando no dispone de la información relevante sobre las determinantes y causas que intervienen. Es una “máquina narrativa”, una máquina de contarnos cuentos sobre nosotros mismos y nuestro entorno de personas y cosas, aún cuando esos cuentos pueden ser redondamente falsos o distorsionados. Todo ser humano es un sistema complejo, en parte extraño a sí mismo, y la tarea de llevar esta complejidad hacia un equilibrio satisfactorio es un núcleo central en el problema de nuestra existencia. Una faena difícil, pero que vale la pena emprender más temprano que tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo para mí mismo, aunque me he equivocado otras veces, que en esta aventura de lidiar con nosotros mismo y con el mundo es mejor tener una mirada sensible a la complejidad y a los matices. Muchas personas con las que he hablado piensan que la ignorancia y la inconsciencia es mejor. Que la estupidez es más permeable a la felicidad. Creo que existe un grano de verdad en esta intuición: hay cosas que es mejor ignorar, presunta información a la que es mejor no acceder, incluso deliberadamente. Soy partidario, por ejemplo, de apagar el televisor para siempre, y leer los diarios una vez cada tanto. También soy partidario de esquivar a personas que no producen nada más que terremotos y calamidades a su alrededor, o cuyo deporte es amargar sistemáticamente a los demás. Y muchas otras ignorancias deliberadas que no vienen al caso aquí. Además, mucho de lo que pasa por información en el mundo contemporáneo no es más que ruido blanco, o peor aún, basura tóxica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, volviendo a la idea anterior, creo que es mejor tratar de aumentar la lucidez. Sin embargo, aquí me veo en la obligación de combatir otra idea, aunque no puedo extenderme demasiado ahora: pensar que el optimista es un pesimista mal informado. Dicho de otra forma, que la lucidez es amarga. Por supuesto que el universo es complejo, y la realidad bastante áspera. De eso ni duda cabe. Pero no implica que no tengamos la posibilidad, por no decir ya el deber y casi la obligación de hacer lo mejor que podamos con nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido tengo una regla sencilla: siempre para adelante. Es una heurística que por lo general me da buenos resultados. Aunque, indudablemente, a veces es necesario dar un paso atrás para dar luego dos hacia adelante ¿Me estoy contradiciendo? No estoy tan seguro de eso. Lo malo de las reglas sencillas es que no llevan escrito en la frente todos los detalles de sus contextos adecuados de aplicación. Para eso se necesita sensibilidad a las distintas configuraciones de lo real, del matiz, de lo complejo. Incluso para aplicar reglas simples necesitamos echar una miradita en la zona gris de la vida concreta. No sea que el remedio haga peores estragos que la enfermedad. Para usar un léxico más venerable, diría que para simplificar se requiere prudencia y sabiduría. O, lo que es lo mismo, consciencia de la complejidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-2803229481472694318?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/2803229481472694318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=2803229481472694318' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/2803229481472694318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/2803229481472694318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2010/01/nunca-es-tan-simple.html' title='Nunca es tan simple'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-7078465342340380540</id><published>2009-09-25T23:57:00.003-03:00</published><updated>2011-02-17T19:25:50.932-03:00</updated><title type='text'>El mal intrínseco</title><content type='html'>Yo soy uno de los que cree en el mal. Incluso podría llegar a decir que creo en el Mal. Por muchas razones desde lo metafísico a lo trivial. Muchas metafísicas no pueden verse cara a cara con el mal por la sencilla razón de que postulan unas razones de fondo, quizá una teleología. Lo que existe, dice el principio de razón suficiente, debe existir por alguna causa. Y dado el fin, se justifica el trayecto. Aunque sea traumático. Sabemos (¿sabemos?) que hay un orden. Si es un laberinto, dijo el maestro Borges, entonces tiene un centro. Las metafísicas del final feliz lavan la sangre en las manos de los actores. Y de paso permiten a ciertos actores privilegiados, los esclarecidos, erguirse por encima de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esclarecido sabe que hay algo mal en el mundo. Y puede erguirse por encima de los demás porque tiene el horizonte moral como fondo y perspectiva. Puede señalar con dedo acusador. El esclarecido es moralista y el mundo es corrupto porque no se acomoda a su visión lúcida. El horizonte moral es siempre teleológico y utópico, no está en ningún lado, pero promete la redención. Y como la posibilidad se encuentra a la vuelta de la esquina siempre es necesario el rechazo de lo inmediato o el apuro de la llegada, si las condiciones se vislumbran como cercanas. Bernard-Henry Levy ha señalado la operación de convertir la política en clínica. Dado que el mundo está enfermo hay que extirpar sus cánceres. Y como la historia suele mostrar a raudales, el hilo siempre se corta por lo más fino. En el filo del tránsito a la utopía muchas veces se pueden oír los quejidos de las víctimas y el olor aspero de las fosas comunes y los fuegos de la desmemoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;span class="Apple-style-span"&gt;esclarecido&lt;/span&gt; y el &lt;span class="Apple-style-span"&gt;dubitativo&lt;/span&gt; creen en el mal. Pero existe una diferencia no trivial: &lt;span class="Apple-style-span"&gt;el esclarecido&lt;/span&gt; cree en la exhorcización terapéutica del (transitorio) mal. En la &lt;i&gt;épica de la reconciliación&lt;/i&gt;, para darle un nombre nuevo a la ilusión de comprender el movimiento de la totalidad (lo que quiera que ello signifique,si es que algo). &lt;span class="Apple-style-span"&gt;El dubitativo&lt;/span&gt; cree en un mal metafísico, intrínseco, que jamás, jamás, estará seguro de hacer retroceder completamente. Sabe que las consecuencias no están en sus manos ni a su vista. No cree posible la reconciliación absoluta y carece, o combate, todo instinto de redención. Es pedestre. Tiene tantas ganas como el esclarecido, pero no le perdona su convicción monolítica. &lt;b&gt;&lt;i&gt;El dubitativo jamás caminará sobre un cadáver para hacer avanzar la historia&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-7078465342340380540?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/7078465342340380540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=7078465342340380540' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/7078465342340380540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/7078465342340380540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2009/09/el-mal-intrinseco.html' title='El mal intrínseco'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-8435229695602348522</id><published>2009-07-13T13:28:00.004-03:00</published><updated>2009-07-13T14:10:44.438-03:00</updated><title type='text'>Ganancias y pérdidas</title><content type='html'>Cuando todavía era muy joven hice mis primeras incursiones sistemáticas en la historia. Me sentía particularmente fascinado por la historia económica, y en especial por la transición desde las sociedades primitivas y tradicionales hasta los modernos estados nacionales de matriz económica capitalista. Cuando comenzaron los síntomas de la actual crisis financiera mundial, y los gobiernos tomaron las primeras medidas, emergieron de forma automática en mi mente antiguas lecturas. Dejo tan sólo una pequeña cita:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;"El capitalismo se basa en la constante absorción de las pérdidas económicas por las entidades políticas, mientras que las ganancias económicas se distribuyen entre manos "privadas""&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Immanuel WALLERSTEIN&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El moderno sistema mundial - I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;S.XXI, México (1996); pp. 491.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno saque sus propias conclusiones...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-8435229695602348522?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/8435229695602348522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=8435229695602348522' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/8435229695602348522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/8435229695602348522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2009/07/cuando-todavia-era-muy-joven-hice-mis.html' title='Ganancias y pérdidas'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-4069053944443128449</id><published>2009-05-28T22:47:00.003-03:00</published><updated>2011-02-17T19:28:53.450-03:00</updated><title type='text'>Popular y populista</title><content type='html'>Hay toda una serie de discusiones eruditas y académicas en danza acerca del populismo. Pero en este momento no tengo intenciones de referirme a eso. Me gustaría más bien escribir unas pocas palabras acerca del populismo barato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la expresión &lt;em&gt;populismo barato&lt;/em&gt; quiero referirme a las personas, en particular políticos, dirigentes sociales y académicos trasnochados, que no paran de lavarse la boca con la palabra y el concepto de pueblo. Mucho podría decirse acerca del tópico, pero no encuentro en este momento el tiempo ni las ganas para extenderme en ello (quizá en algún momento futuro reúna las fuerzas necesarias para hacerlo). Las expresiones &lt;em&gt;el pueblo&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;la gente&lt;/em&gt; se repiten tanto en ciertas bocas que hacen sospechar. En el léxico de los mediatiqueros vulgares se habla de "la gente" para dar rienda suelta a las trivialidades más ridículas. Es, por lo tanto, una licencia para hablar giladas.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El uso de "pueblo", en cambio, suele ser más sutil y perverso. Se usa, comunmente, para encriptar las propias ideas o conveniencias bajo el ropaje de lo que presuntamente es conveniente para todos. En manos de políticos hábiles es un arma muy peligrosa, y entre las utilidades más siniestras está su uso para el lavado de cerebro de incautos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que digo se basa en razones muy simples y sencillas. Si alguien quiere beneficiar al pueblo hay cosas importantes por hacer, y los resultados son perceptibles a simple vista. No hay que doctorarse en sociología para mirar alrededor y ver los resultados. Y mucho menos escapan a la vista si uno hace un análisis un poco más fino poniendo la lupa en indicadores muy concretos. Hay maquinarias ideológicas que repiten pueblo y más pueblo como el tañido de un tambor para remeros. Algún teórico nefasto de poderes tenebrosos dijo cierta vez "miente, miente... siempre algo quedará".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Alguien piensa sin ponerse colorado que los que se llenan la boca, hoy por hoy, hablando de lo populares que son, hacen algo por los intereses de quienes dicen proteger? El populismo siempre busca aparecer bajo el ropaje de lo popular. Pero es muy distinto. Es pura apariencia. La verdad esta a la vista de cualquiera que, sencillamente, mire.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-4069053944443128449?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/4069053944443128449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=4069053944443128449' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4069053944443128449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4069053944443128449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2009/05/popular-y-populista.html' title='Popular y populista'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-8611649577913460184</id><published>2009-04-23T01:03:00.003-03:00</published><updated>2009-04-23T01:14:54.095-03:00</updated><title type='text'>El Popular</title><content type='html'>Recién acabo de reparar en una publicidad que me insta a presumir de los fans que pueda tener en mi blog. La verdad es que apenas puedo contener la carcajada. Creo que recibo un comentario cada cuatro meses. Por lo general a nadie le importan demasiado mis desvaríos, y a mí me importa menos que a los demás no les importe. Es feo confesarse en público, pero el ejercicio de escritura que implica poner al día mi blog paga su propio precio. Algún día seré mucho mejor escribiente de lo que soy en el presente, y gran parte de eso tendrá que ver con los ejercicios pretendidamente públicos que aquí extiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas que más detesto en la gente es la pretensión imperativa de ser atendido. Dicho más criollamente la idea compulsiva de que otras personas nos deben algo, o que tendrían que tenernos en cuenta. Trato de no exigir prerrogativas de ese tipo, y me irrita mucho que se me hagan reclamos en tal sentido. Juro que aprecio ciertas atenciones, como dejarme comentarios en las entradas de blog. Pero no las exijo ni las espero. Aún así, gracias a todos aquellos que han dejado uno que otro comentario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-8611649577913460184?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/8611649577913460184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=8611649577913460184' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/8611649577913460184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/8611649577913460184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2009/04/el-popular.html' title='El Popular'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-5142054680932062837</id><published>2009-02-25T19:01:00.005-02:00</published><updated>2009-04-23T01:02:50.551-03:00</updated><title type='text'>Ateísmo aburrido</title><content type='html'>Quizá algunos de los escritores que más admiro hacen bien en escribir libros sobre ateísmo. Lamentablemente ya no me queda más que bostezar. Reconozco que algunos de ellos hacen un esfuerzo interesante, y hasta casi me convencen de la importancia de sus invectivas. Pero llega un punto en el que no puedo evitar la sospecha (casi inconsciente) de que se trata de una maniobra para hacer un par de pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede asustar a las abuelitas diciendo que Dios ha muerto. Sin embargo existe un problema: ya lo han dicho hace mucho, y mejor... Sería ilustrativo hacer una lista de los negadores de Dios desde hace milenios, pero se corre el riesgo de parecer un &lt;em&gt;schollar&lt;/em&gt; presumido. Por lo tanto, doy por supuesto que, más o menos, ya oímos hablar de materialismo ontológico, de sospecha de animismo (o de que los dioses se parecen demasiado a los hombres), de la proyección de bondades humanas en la Bondad Suprema, de la infinitud como reflejo de la idea de finitud, del miedo a la muerte, del opio de los pueblos, entre otros temas recurrentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra forma de asustar a la pobre abuelita es hablar de crueldades cometidas bajo el influjo de las religiones. Ya lo dijo un sabio francés hace un par de siglos: las maldades nunca se cometen con tanto esmero y dedicación como cuando ocurre bajo invocación de ideas religiosas. No es cosa del pasado, ni han muerto este tipo de fenómenos con la inquisición. Los periódicos pueden aún ilustrarnos sobre maldades surtidas. Pero, una vez más, todo esto ya ha sido dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los libros que he podido leer al respecto (dentro de los recientes) sólo el de Dan Dennett me ha parecido bien pagado, pues se nutre, como es su costumbre, de múltiples y sólidas fuentes científicas y filosóficas, y además no tiene el tono panfletario que caracteriza a la generalidad. Otros libros que he podido ver son un plagio descarado. No mencionaré pecadores, pero pueden encontrárselos muy a menudo en la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea necesario que, en cada generación, nuevos escritores vuelvan a repetir los mismos argumentos. Puede que así sea. En lo personal no tengo creencias religiosas de ninguna especie, pero hace rato que no hago alaraca de ello. Por supuesto que me molestan los fanatismos, fundamentalismos, dogmatismos, y de hecho no me gustan demasiado algunas cosas de las religiones sobre las que conozco algo. Pero la actitud vigilante de los ateos militantes me irrita tanto como el dogmatismo talibán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la impresión de que banderear el propio ateísmo es como proclamarse públicamente de izquierda, o escuchar música pasivo/agresiva con guitarras distorsionadas y letras desencantadas: una forma de sentirse superior a la muchedumbre superficial que come en McDonalds y cree en Dios. Es, en estos términos, una treta para inducir efectos de superioridad moral. Si las cosas son así (cosa que no es del todo segura, quizá una mera hipótesis) entonces andar con un libro de "me cago en dios" bajo el brazo es una señalización de lo profundo, evolucionado y socialmente comprometido que es uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, el genero literario que comento, aún contándome entre los incrédulos, ha sido incapaz de movilizar mis hambres de lector. Espero que por lo menos le haya reportado dividendos a sus autores y editores. Por lo que a mí respecta, los mejores argumentos que he podido leer sobre el tópico ya han sido escritos &lt;em&gt;todos&lt;/em&gt; antes de 1940 (y quizá podríamos ir más lejos...).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-5142054680932062837?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/5142054680932062837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=5142054680932062837' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/5142054680932062837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/5142054680932062837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2009/02/ateismo-aburrido.html' title='Ateísmo aburrido'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-5747593056667492969</id><published>2008-12-18T23:34:00.004-02:00</published><updated>2011-02-17T19:43:29.249-03:00</updated><title type='text'>Me dicen positivista</title><content type='html'>En el submundillo menor de la academia de ciencias sociales y humanidades llamar a alguien positivista es una clase de insulto bastante grave. Cualquier hablante de español estándar de mi provincia (lo que en el barrio le llamamos jocosamente &lt;em&gt;coya básico&lt;/em&gt;) supondría que positivista puede tener algo que ver con cosas positivas. Pues no. Es, para el humanista que la recibe, una ofensa mayor, y está destinada a dejar al interlocutor fuera de la discusión razonable. Una vez que a uno lo declaran positivista ya no tiene derecho a ser escuchado, sino sólo vilipendiado y rechazado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se supone, en el imaginario, que si uno es positivista participa del culto de los &lt;em&gt;hechos&lt;/em&gt; y adhiere al &lt;em&gt;statu quo&lt;/em&gt; social, sea éste el que fuere. El positivista dice, supuestamente, que las cosas son como son, la única verdad es la realidad, y no hay nada que hacerle. El positivista es entonces posibilista, o para decirlo en términos más técnicos: actualista. Y para resumir aún más, digámoslo redondamente: el positivista es un &lt;em&gt;estructurado&lt;/em&gt; en materia de conocimiento y, aún peor, un &lt;em&gt;conservador&lt;/em&gt; en asuntos políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir que esta imágen es una falsificación infame que adolesce al menos de dos errores. El primero tiene que ver con la ambigüedad, y el segundo con la ignorancia. Digo ambigüedad porque cuando de positivismo se habla hay que distinguir prolijamente (al menos) dos especies distintas, histórica y epistemológicamente: por un lado está lo que se conoce como positivismo histórico y sociológico, por otro el "neopositivismo" o positivismo lógico. Los primeros se ocupan principalmente de las ciencias sociales, y de las metodologías y evidencias admisibles en ese campo, y comparten algunos rasgos de familia como ser cierto aire evolucionista (en un sentido a veces vagamente darwiniano). Los segundos se ocupan sobre todo de teoría del conocimiento, epistemología y semántica, y los anima un programa ilustrado: la idea de distinguir el conocimiento de la mera charlatanería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos decir que el positivismo histórico y sociológico, con su permanente énfasis en los documentos y en las evidencias ha hecho significativos aportes a la sociología y a la historiografía. Pero sus aportes han sido ampliamente superados por otras corrientes. El culto al documento es un mito, y creo que las ciencias sociales contemporáneas han tomado plena consciencia de la diemnsión narrativa que les es inherente. Aunque todavía existen pretensiones desmesuradas en torno a los alcances y límites de los conocimientos adquiridos en este campo. A lo que yo he podido observar no existen más positivistas de esta raza. Nadie se reclama heredero de esta tradición, y el modelo evolucionista del desarrollo social hoy se considera una caricatura ideológica felizmente sepultada en el pasado. No hay positivistas sociológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relativamente distinta es la historia del positivismo lógico. Con esta etiqueta se agrupa a una cantidad de pensadores con idiosincracias particulares, pero que compartían cierto "programa" en común. Un programa ilustrado. Estamos hablando de pensadores que se mueven en el período de entreguerras. Se vivía un momento revolucionario en distintas ciencias, como ser la física teórica, la lógica matemática, la biología molecular, entre otras. Los positivistas deseaban limpiar el terreno teórico, separando los desvaríos de la tradición metafísica (las filosofías puramente especulativas y, pensaban, poco fructíferas) del conocimiento científico. La empresa se podría considerar razonable, pero su prosecución se revelaría dificultosa y áspera, por no decir destinada al fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los positivistas pretendieron eliminar la metafísica echando mano de una teoría semántica bastante pretenciosa. Existe, según esta doctrina, el lenguaje con sentido y la charlatanería. En el lenguaje con sentido, el significado se equipara con el método de verificación de las expresiones. Si quiere saber qué significa una oración, piense qué cosas servirían como su evidencia empírica. Un problema no trivial de esta definición es estipular, con algún grado de precisión, qué cosa vale como &lt;em&gt;evidencia empírica&lt;/em&gt;. De acuerdo con algunos, la evidencia provenía de la observación de objetos comunes y silvestres de tamaño mediano (fisicalismo). Para otros, en realidad la evidencia eran &lt;em&gt;datos de los sentidos&lt;/em&gt;, es decir sensaciones visuales, táctiles y cosas por el estilo (cosas que ocurren dentro de un observador). Ciertos métodos lógicos, se suponía, podían calibrar las observaciones de distintos observadores, proveyendo de esta manera una matriz común. Los positivistas como Reichenbach, Carnap, Schlick, Neurath, etc., jamás llegaron a ponerse de acuerdo en la naturaleza de esta evidencia, lo cual redundó finalmente en la muerte del programa. De acuerdo con los positivistas sólo los enunciados de la lógica y la matemática, y los enunciados que referían a "observaciones empíricas" tenían sentido, todo lo demás era metafísica. Los enunciados de base lógica eran analíticos, los de base empírica eran sintéticos (terminología heredada de Kant). La teoría &lt;em&gt;verificacionista&lt;/em&gt; del significado, que los positivistas trataron de articular, sufrió también golpes externos, como la aceptación general de los argumentos de Quine que desacreditaban la distinción analítico/sintético, y la idea de que pueden existir "oraciones protocolares" factibles de ponerse a prueba directamente con la "realidad". De acuerdo con este autor sólo podemos comparar con la realidad estructuras teóricas mucho más amplias, en última instancia a las ciencias en su conjunto (lo que se denomina &lt;em&gt;holismo&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los positivistas también pretendían sostener el carácter inductivo de la ciencia. Las leyes científicas se construyen a partir de enunciados de observación y, dicho de forma bastante ingenua, una buena cantidad de éstos nos permiten asbtraer leyes científicas universales. A su vez, estas leyes pueden ser verificadas en experimentos. A más verificaciones más sólida la teoría. Pero tampoco en este caso pudieron nuestros amigos los positivistas decirnos con precisión cómo operaba el dichoso método (más allá de las generalidades pedestres que acabamos de enunciar...). Hoy en día ya nadie supone que para elaborar una teoría científica hay que andar apilando enunciados de observación por ahí. Quién, en mi opinión, lanzó los dardos más certeros fue Karl Popper. De acuerdo con este filósofo austríaco (que terminó siendo inglés por opción), las teorías salen de vaya a saber dónde... de la frondosa imaginación de los científicos, de sueños trasnochados (como los de Kekulé), del uso de analogías, o de lo que fuere. Lo importante, según Sir Karl, no es de dónde sacamos la teoría, sino cómo la ponemos a prueba. Lo que distingue a una teoría científica de la charlatanería, de acuerdo con esto, es la posibilidad de refutarla. Una teoría debe especificar de antemano qué hechos, de ocurrir efectivamente, nos harían desecharla. En lo personal, creo que esta es una de las ideas más grandes que ha dado la epistemología. Podemos discutir detalles menores (de hecho hay interesantes matizaciones hechas por filósofos como Lakatos, Putnam, Laudan y otros), pero la idea de que una teoría debe poder ser falsa para decir algo acerca del mundo me parece difícilmente contestable. Si puede ocurrir cualquier cosa en el mundo y la teoría sigue en pie ¿De qué cuernos trata?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volviendo a los positivistas, una vez desacreditadas la hipótesis inductivista y la teoría verificacionista del significado, no queda nada del programa original que los nucleaba. Debemos señalar los importantes aportes que hicieron, especialmente Carnap, a la teoría de los lenguajes formales, entre otros asuntos menores. Pero de la intención de eliminar la metafísica nada queda. Es más, como señaló también Popper, entre otros, la aplicación de los estandares positivistas afectaría a las ciencias mismas, cuyos enunciados no siempre pueden reducirse a las evidencias del tipo postulado. Esta clase de positivismo también murió de muerte natural (de fallecimiento, diría mi abuelo), y me atrevería a fechar el deceso en la segunda mitad de la década del treinta del siglo pasado. Pero siempre las periodizaciones generan disputas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a las opiniones políticas de los positivistas, muy poco tienen que ver con lo que se piensa en la academia. Entre los positivistas sociológicos hay cierto sabor conservador (aunque en su momento lucharon contra las estructuras más anquilosadas de la sociedad, bajo el ideal decimonónico del "progreso"). Pero los positivistas lógicos eran bastante ilustrados y progresistas. Otto Neurath era marxista, y Rudolf Carnap sostenía firmes concepciones socialistas que mantuvo durante toda su vida. Fueron enemigos del nazismo y muchos se vieron forzados al exilio (la mayoría eran austríacos, y algunos alemanes). Nunca comprenderé porque los "rebeldes" entre mis pares y colegas adoran a Heidegger, que estuvo afiliado al partido Nazi, con algunos escritos y discursos &lt;em&gt;publicados&lt;/em&gt; que hacen parar los pelos de punta, y odian a tipos como Carnap que siempre lucho por la verdad y la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día nadie sostendría las tesis que fueron caras a los positivistas lógicos. Los filósofos analíticos, vagamente emparentados con ellos, siguen considerando positivamente a la lógica y la evidencia, y mantienen preocupaciones en cierto modo similares. Pero nadie sacaría las ideas positivistas del arcón de los trastos viejos de la cultura. Lo afirmo una vez más: el positivismo está bien muerto. Si alguien piensa lo contrario, lo desafío a que me señale alguien que hoy reivindique para sí aquellas ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos todavía compartimos la idea de que las teorías hay que poder probarlas, y somos reacios a aceptar como ciencia cualquier clase de discursos. Esto se considera positivismo. Yo creo que es razonabilidad básica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso, me han acusado en diversas ocasiones de positivista por mi afición a la lógica y a la evidencia fáctica. Acepto gustosamente la etiqueta porque comparto la vocación ilustrada del positivismo. Hago lo posible por distinguir la charlatanería del conocimiento. Por la sencilla razón de que cierto tipo de charlatanería hace mucho daño. Antes de que la medicina hiciera descubrimientos importantes, como la penicilina (descubierta, popperianamente, de forma accidental), los médicos solían matar más gente de la que curaban. Entre otras cosas por adoptar creencias infundadas, o de base empírica extremadamente deficiente. También hay colegas "expertos" en cuestiones sociales bastante sensibles, que diseñan y aplican proyectos de intervención que muchas veces hacen más mal que bien (aunque la platita que manejan les da una estructura cómoda para moverse). Hay todo un negocio académico de ponerle curitas a los problemas sociales, donde no siempre salen favorecidos los que queremos que se favorezcan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, como digo, ya lo tengo asumido: para muchos pares soy y seré "el positivista". Si ser poco sensible a la charlatanería (libresca o no) de los académicos, gustar de la lógica y de las ciencias que miden y experimentan, y mantener una postura escéptica y empírica es ser positivista, pues entonces lo soy. Peor es caer en las redes de la narratología y el pensamiento mágico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-5747593056667492969?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/5747593056667492969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=5747593056667492969' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/5747593056667492969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/5747593056667492969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/12/me-dicen-positivista.html' title='Me dicen positivista'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-8006705158430671357</id><published>2008-12-15T03:57:00.006-02:00</published><updated>2011-02-17T19:51:53.570-03:00</updated><title type='text'>Jibarización</title><content type='html'>Sí, creo que los jíbaros son una tribu que se dedica a la reducción de cabezas. Le pegaría una googleada al término para hacerme el erudito, pero la verdad es que no tengo ni la más mínima gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le escuché a mi amigo Jorge Lovisolo hablar de la Jibarización de la Razón Práctica varias veces. Siempre que escucho "trascendental ampliado por el &lt;em&gt;a priori&lt;/em&gt; material de Husserl" o el asunto de la jibarización no puedo evitar acordarme de Jorge (de quién, dicho sea de paso, aprendí muchas de las pocas cosas que sé sobre filosofía contemporánea).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no voy a hablar de profundas cuestiones académicas, sino del efecto que la academia puede tener en el cerebro si uno no tiene ciertos cuidados. Aunque Ud. no lo crea, una educación superior puede tener un efecto devastador en su comprensión del mundo. Puede que después de la colación salga ayuno de toda idea bien puesta acerca de lo que ocurre en el mundo de verdad. Y no voy a entrar en una polémica filosófica acerca del sentido que le doy a la expresión "mundo de verdad". Cualquiera que sale a trabajar todos los días para ganarse la vida entiende perfectamente lo que quiero decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mundo real encuentran su lugar muchos de los peroradores egresados de la academia, cuya ocupación principal es pontificar acerca de cosas que no entienden en lo más mínimo. Y no por ignorancia del perorador, sino más bien por que nadie en el mundo las entiende muy bien (son demasiado complejas para nosotros los humanos). Desgraciadamente muchos de los peroradores tienen carisma. Y, también desgraciadamente, los seres humanos somos extremadamente vulnerables al carisma. Tengo ciertos gustos inconfesables en materia de arte que tienen que ver con el carisma de los artistas. Pero en lo que a la marcha del mundo se refiere, prefiero que el tren lo maneje gente prudente y no algún trajeado presuntuoso que suena bien en la tele pero que no tiene ni la menor idea de lo que hay hacer, aunque cree que la tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis colegas, en general, son parcialmente inofensivos. Suelen dedicarse al rabinismo barato de comentar opúsculos felizmente olvidados por la historia. Hay textos que sabiamente el tiempo ha sepultado. En ellos no hay nada que valga, y si lo hubiera alguien ya lo hubiera descubierto antes (hay excepciones, pero muy escasas). También dedican extensos coloquios a la intelección de minucias interpretativas que dejan a cualquier mortal perplejo e impertérrito. Pero, como el suplicio de la gota de agua, algunos filosofemas van calando en el sentido común, haciendo a veces que se pierda tanto lo común como el sentido mismo. Hace poco estuve en un curso de "epistemología" donde hablaban de la necesidad de "deconstruir" el sentido común. Francamente me quedo aterrado de que esas cosas vayan a salir del aula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos pensadores que respeto señalan las debilidades de la "sabiduría popular". Creo que esto es correcto, pero les contestaría con la idea de Gramsci de distinguir el &lt;em&gt;sentido común&lt;/em&gt;, entendido como esa sabiduría popular que se transmite porque el aire es gratis, y ese filoso &lt;em&gt;buen sentido&lt;/em&gt;, que es la voz de la prudencia y de la inteligencia acumuladas. Algunos filósofos sostienen que la lógica y la ciencia no son más que sentido común sistematizado, y la idea no es del todo desacertada. (A veces los resultados científicos chocan de frente contra nuestras intuiciones inmediatas, y está claro que en estos casos tenemos que optar por el veredicto de una ciencia, siempre que sus resultados estén duramente sometidos a prueba). Me parece que hay que mantenerse surfeando en las olas de este buen sentido, siempre atento a las lecciones de la realidad concreta. Esto no quiere decir que uno deba abrazar lo que nuestro mundo cultural da por hecho; en muchos casos se impone lo contrario. Más de un allegado mío tiene prácticas de pensamiento mágico (que no tengo más remedio que respetar) que permanecen socialmente inobjetadas. Creo que es mejor no tenerlas, pero renuncio a combatir todas las cabezas de la Hidra. Después de todo, hay empecinamientos menores que no tienen consecuencias de monta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema empieza, como decía, con alguos filosofemas que escapan de la academia y empiezan a hacerse sentido común. Uno que me resulta particularmente irritante es ese que se expresa como &lt;em&gt;¿Y qué es la verdad?&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Cada uno tiene su verdad&lt;/em&gt;. Dicho en términos ligeramente más técnicos: el relativismo vulgar. Baste decir que no hay ninguna teoría filosófica digna de considerarse que preste fundamento a esas expresiones. Por supuesto, la historia de la filosofía abunda en reflexiones acerca de la complejidad que tiene el hecho de determinar en ciertas condiciones si una expresión es verdadera o falsa, o si nuestro conocimiento es fiable. (En contra de lo que digo pueden considerarse, que me acuerde ahora, algunos escritos de Nietzsche y Rorty, por ejemplo; filósofos con los que, no obstante, simpatizo...). Pero nadie suscribiría al relativismo vulgar, que es como la resaca de algo más de veinticuatro siglos de discusiones epistemológicas. Los relativistas vulgares, por ejemplo, piensan que la Física que uno puede esturdiar en la facultad de ciencias exactas no difiere de cualquier otro relato fantástico. Alan Sokal y Richard Dawkins han lanzado un desafío del que, hasta donde sé, ningún relativista vulgar ha querido hacerse digno: si las leyes de la física son relatos, súbase al 29º piso de cualquier edificio y tírese desafiando las "ficticias" leyes de la gravedad. Cualquiera (que no haya estudiado ciencias sociales y humanidades) sabe que hay afuera un mundo concreto con su dinámica aplastante: autos que atropellan, predadores que se comen a sus presas (en sentido biológico, pero también social), instituciones sociales, fenómenos meteorológicos, amores y olvidos, sexo, muerte, música, bancos que quiebran, hijos, alimentos, medios de comunicación, y muchas otras cosas. Ya he hablado en este mismo blog sobre la diferencia entre hechos físicos y sociales, y no me voy a extender de nuevo en eso. El realismo mínimo sobre todas esas cosas sostiene que, en alguna medida más o menos importante, no dependen de las maneras en que los interpretamos. Hay cosas que son verdaderas y otras que son falsas. El Holocausto existió, pero es mentira que la gente vió platos voladores no sé en que pueblo; al menos sobre la base de las evidencias de las que disponemos a la fecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otra categoría de filosofemas tóxicos podemos colocar las &lt;em&gt;teorías de la conspiración&lt;/em&gt;. Una teoría de la conspiración cree que existe un comité central de la burguesía, abocado con pasión y entusiasmo a la tarea de pergeniar más y mejores maneras de mantener a la humanidad alienada y en estado de opresión. La idea del comité central de la burguesía se la robé al Dr. Jean Piel, erudito historiador de la séptima escuela de París, de cuya boca salieron algunas de las mejores clases de historia que he tenido la suerte de escuchar. No hace falta que el comité esté integrado por burgueses, también hay equivalentes funcionales dependiendo de la moda: los europeos, los hombres, la iglesia, los banqueros, los medios de comunicación, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a abrir el paraguas antes de que llueva. &lt;em&gt;No estoy diciendo que en el mundo no existan injusticias, desigualdades, explotación y alienación&lt;/em&gt;. Estoy diciendo que las teorías de la conspiración son explicaciones incorrectas y, como tales, hacen más mal que bien. No solucionan el problema pero le otorgan al portador un aire de superioridad moral irresistible. Una teoría de la conspiración supone que existe la gran cosa mala (Rorty dixit) que puede hacerse saltar en pedazos y, de pasada, arreglar todo. Lo opuesto a una teoría de la conspiración es la consciencia de la complejidad del fenómeno social. Nuestras sociedades deberían mejorar en muchos aspectos. Hay mucho trabajo por hacer en las instituciones del mundo real. Una agenda política realista tiene múltiples dimensiones que no pueden reducirse a la abolición de la gran cosa mala. Quisiera decir también que en las sociedades, como en cualquier sistema complejo, las consecuencias de la acción no son del todo previsibles, por lo cual la prudencia práctica es una virtud inestimable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último filosofema tóxico del que quiero hablar es la &lt;em&gt;interpretacionitis&lt;/em&gt;. No voy a abundar mucho sobre esto, porque en algún momento lo voy a convertir en tópico de una indagación más extensa. Digamos tan sólo que el problema de la interpretación como método es su vulnerabilidad a la voracidad narrativa de la mente humana. El cerebro del homo sapiens ama las historias. Ya lo notó Borges al decir que basta tener una teoría para que la realidad se reorganice en torno a ella (esa era la idea, pero no pienso buscar la referencia exacta hoy). Mucha teorías muy celebradas se organizan en torno a una única virtud: contar una historia plausible. Aquí, sí, flaquea el sentido común del que hablaba más arriba. Contar una historia no alcanza. Una teoría debe poder ser falsa para decir algo acerca del mundo, pero las interpretaciones son remachables a perpetuidad. Psicólogos y economistas experimentales vienen acumulando pruebas muy sólidas que apuntan en un sentido muy concreto: los "especialistas" doctorados magna cum laude en cuestiones que nos atañen como seres sociales son incapaces de predicciones mejores que las de peluqueros y taxistas (que son socialmente más indispensables, aunque menos celebrados, y nunca son ternados para el nobel...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una multitud de filosofemas jibarizantes, pero estudiarlos sistemáticamente supera mis fuerzas y mi libido (no me exita mucho la idea). Si el antojo aparece, quizá desmenuce algunos otros más adelante. Pero, ya que estamos, me atrevería a dar un débil consejo no solicitado: sospeche de los textos pretenciosos y cargados de jerga que brotan de ciertos submundillos académicos. Nunca se olvide que muchas personas se ganan la vida escribiendo aunque no tengan nada para decir (lo mismo pasa en los medios de comunicación). He publicado, por motivos puramente profesionales, trabajos que pueden perderse tranquilamente en el olvido, así que no los lea si tiene la oportunidad. Y no crea todo lo que le dijo su abuelita... pero crea menos en los estructuralistas y posestructuralistas franceses (y yerbas por el estilo).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-8006705158430671357?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/8006705158430671357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=8006705158430671357' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/8006705158430671357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/8006705158430671357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/12/jibarizacin_15.html' title='Jibarización'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-4537018766916159239</id><published>2008-09-02T21:54:00.002-03:00</published><updated>2008-09-02T21:57:31.064-03:00</updated><title type='text'>Nuevas percepciones</title><content type='html'>"Poner orden en nuestras representaciones del mundo puede generar nuevas percepciones en la mente y simplificar la vida"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gerd Gigerenzer.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Decisiones Instintivas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Ariel (2008), pp. 175.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-4537018766916159239?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/4537018766916159239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=4537018766916159239' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4537018766916159239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4537018766916159239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/09/nuevas-percepciones.html' title='Nuevas percepciones'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-2918765688172860106</id><published>2008-07-31T23:03:00.000-03:00</published><updated>2008-07-31T23:07:22.555-03:00</updated><title type='text'>Ojo con las teorías</title><content type='html'>"La elegancia de las teorías muchas veces indica platonicidad y debilidad: nos invita a buscar la elegancia por la elegancia. Una teoría es como un medicamento (o un gobierno): a menudo inútil, a veces necesario, siempre interesado y, de vez en cuando, letal. Así que hay que usarlo con precaución, moderación y bajo la atenta supervisión de una persona mayor"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nassim Nicholas Taleb&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El cisne negro&lt;/em&gt;;&lt;br /&gt;Ed. Paidós (2008), pp. 382.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-2918765688172860106?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/2918765688172860106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=2918765688172860106' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/2918765688172860106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/2918765688172860106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/07/ojo-con-las-teoras.html' title='Ojo con las teorías'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-4256134360033717184</id><published>2008-07-28T20:52:00.002-03:00</published><updated>2008-07-28T20:55:31.947-03:00</updated><title type='text'>Un ladrido epistémico</title><content type='html'>"Voy a repetir lo que sigue hasta que me quede afónico: lo que determina el sino de una teoría en la ciencia social es el contagio, no su validez"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nassim Nicholas Taleb&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-4256134360033717184?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/4256134360033717184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=4256134360033717184' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4256134360033717184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4256134360033717184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/07/un-ladrido-epistmico.html' title='Un ladrido epistémico'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-797654944282345684</id><published>2008-07-25T00:52:00.006-03:00</published><updated>2011-02-17T19:57:13.343-03:00</updated><title type='text'>Paseo en el 3A</title><content type='html'>Tenía que llegar hasta el Grand Bourg y me dijeron que tomara el colectivo 3A. No conocía el lugar de destino. Para colmo las indicaciones que me dieron eran bastante vagas. Sabía que por las inmediaciones se cocinan todas las decisiones que afectan a las personas que viven en mi provincia, pero nunca anduve por esos lares. Fue un paseo interesante, sobre todo porque no llegué a donde quería llegar. Por lo general en el colectivo voy completamente absorto en mis divagaciones y sólo vuelvo a conectarme con el paisaje cuando estoy llegando al lugar de destino. Pero en este caso no lo conocía, y estaba particularmente atento al mundo circundante a la caza de algún mojón que me indicara por donde seguir. No sirvió de mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengo paseando por los caminos zigzagueantes de la zona mientras observo. Algunos lugares se parecen al paisaje general de mi ciudad. Si uno recorre desde el centro hacia la periferia encuentra cada vez menos favores de la mano no del todo visible del mercado. Se combinan, de acuerdo con la zona, lugares donde viven los que ganan suficiente con otros que no tanto. Antes la elite vivía hacia el este, ahora parece haber cambiado el viento hacia el oeste. Paso por unas calles que parecen ocupadas por los del medio pelo para arriba, a los cinco minutos por otra que se aleja bastante, pero hacia abajo. Después veo hacia mi derecha el EPICENTRO. Gente que parece muy atareada, o cuando menos bastante ofuscada, camina hacia adentro y hacia afuera. Sube a mi colectivo un trajeado, pero sin corbata. Me acuerdo que molesto a muchos de mis amigos con la sociología de la corbata. Les digo que hay un operativo ideológico en contra de la dichosa prenda: parece de empleado bancario, abogados y otras yerbas por el estilo. Para ser &lt;em&gt;cool&lt;/em&gt; hay que trajearse un poco (el conjunto sport es más canchero), pero la corbata está medio &lt;em&gt;out&lt;/em&gt;. Me viene a la mente un ensayo del novelista yanqui Tom Wolfe donde señala que los Amos del Universo del &lt;em&gt;Silicon Valley&lt;/em&gt; jamás visten de traje. Algunos de sus empleados y sirvientes sí. Los &lt;em&gt;Masters&lt;/em&gt; se visten como estudiantes de Ingeniería o como se vestían los jóvenes pobres de algún gueto en la Gran Manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la segunda guerra mundial los telegrafistas enviaban mensajes en código. Otros telegrafistas, en el bando contrario, interceptaban las comunicaciones. Y de tanto escucharse muchos de un bando sabían quién era el que telegrafiaba en el otro, e incluso los bautizaban. Podían conocerse los desplazamientos de muchos ejércitos por la ubicación de un telegrafista en particular. Se sabía que el telegrafista era “fulano” o “mengano” porque los del bando contrario podían reconocer su &lt;em&gt;pulso&lt;/em&gt; característico. Los aparatos y las técnicas eran semejantes, pero algunos detalles menores de la ejecución, no del todo perceptibles a nivel consciente, hacían reconocibles a los intérpretes. Esos rasgos personales y característicos constituían el pulso de un telegrafista. El fenómeno se verifica en otros ámbitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo en mi paseo de colectivo y en las adyacencias del epicentro hay algo que me inquieta. No sé si es la excesiva pulcritud que desentona con el resto de la ciudad. O quizá sean las casas con techos a dos aguas y pinturas de tonos pastel, a veces con alguna columna vagamente dórica. Los vehículos (impecables y modernos) bien estacionados, y a veces algunos niños que juegan. Me sorprende un efecto de uniformidad, me acuerdo de la segunda guerra mundial, y pienso que reconozco el pulso del arquitecto que está haciendo de las suyas con el dinero de los nuevos ricos. Quizá alguna de esas casas sea la del propio arquitecto. Pero no termina allí mi inquietud y sigo cavilando. Entonces me doy cuenta: estoy en un &lt;em&gt;burb&lt;/em&gt; yanqui. Es más, en una de las versiones de maqueta de esas que salen en algunas películas con cierta vocación de historieta. Mientras el cole avanza y yo trato de encontrar una radio como la gente en mi celular espero encontrarme en cualquier momento con &lt;em&gt;Edward Scissorhands&lt;/em&gt; recortando los arbustos. Por suerte no ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato, cuando ya estoy por asustarme, comienzo a ver un poco de basura al costado del camino. En cualquier momento pasaré por el templete de San Cayetano. Un par de construcciones precarias, sin revoque y con bloques atajando las chapas me dejan tranquilo: sigo en mi ciudad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-797654944282345684?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/797654944282345684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=797654944282345684' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/797654944282345684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/797654944282345684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/07/paseo-en-el-3a.html' title='Paseo en el 3A'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-2749335896945969970</id><published>2008-06-20T11:06:00.005-03:00</published><updated>2011-02-17T20:27:23.277-03:00</updated><title type='text'>Escritura</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SFvOlevxMHI/AAAAAAAAADw/I4aMVq2mr50/s1600-h/images.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213988136915382386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SFvOlevxMHI/AAAAAAAAADw/I4aMVq2mr50/s320/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="right"&gt;"Parece que hace crítica, pero es estrategia.&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Parece que escribe prólogos, pero son máquinas de guerra."&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Bernard-Henri Levy &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En un reportaje que escuché alguna vez Beatriz Sarlo dijo que escribía para saber como pensaba &lt;em&gt;realmente&lt;/em&gt;. La expresión me quedó grabada porque a mí me ocurren cosas similares. Necesito poner los pensamientos fuera de mi cabeza, y buscar la forma correcta de expresarlos, y recién entonces puedo sentirme cómodo con una postura. A veces tomo un pensamiento que me parece apropiado, lo pongo por escrito, y me doy cuenta de que no puedo pensar de esa manera. La escritura es una forma que encontré de purgar mi cerebro, dentro de lo posible, de ideas inconsistentes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Expresar las ideas por escrito también es útil a la hora de someterlas al escrutinio crítico de otras personas. Si quiero juzgar objetivamente algo que he escrito necesito que pase mucho tiempo y me haya olvidado del texto. A veces me llevo sorpresas gratas cuando vuelvo a leerlos. Otras no. Pero hay atajos. Si los textos de uno los leen otros podemos prescindir del tiempo. La distancia crítica está garantizada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De todos modos, creo que no hay que afanarse demasiado por encontrarle una función al hecho de escribir. Yo lo hago prácticamente porque no me queda más remedio. Muchas veces tengo cosas en la cabeza que necesito poner, como decía, afuera y en orden. Es una forma de expresión como jugar al fútbol o tocar el violín. En otra ocasión escuché un reportaje a Eduardo Galeano donde decía que sus textos eran lo que más se parecía a lo que quería expresar. Había probado otras vías. Pero sólo al escribir podía reconocerse en el producto. En mi caso, soy un patadura para el fútbol y, muy a pesar mío, tengo poco talento para la música (de lo contrario me hubiera convertido en guitarrista profesional). Me ocurre, como a Galeano, que sólo al ver algunas de las cosas que he escrito me reconozco en el objeto producido. Siento que realmente &lt;em&gt;eso&lt;/em&gt; es lo que quería decir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca he escrito como profesión. Y no quiero decir que no lo haría. Pero no sé si tendría los resultados que obtengo al escribir como amateur. Al menos los resultados que señalo al nivel del impacto psicológico. De todas maneras hay tanto para publicar hoy por hoy que no me pondría a pelear por una plaza en el panteón de los escritores. Si alguna vez mis textos tienen la suerte de encajar en algún lado me pondré contento. Pero no abrigo demasiadas ambiciones al respecto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y entonces ¿para qué? Justamente lo que trato de decir es que no hay que buscarle mucho la vuelta. Las ventajas que mencioné no son elementos de justificación. No veo que, en mi caso, tenga que encontrar demasiadas razones. Sí, ya sé que invierto tiempo y otras cosas. Pero es como tocar la guitarra o hacer un picadito de fútbol con los amigos. Son cosas que uno hace por placer, y no en función de algo más. De hecho, creo que en este registro discurren algunas de las actividades más trascendentes. El cálculo de utilidad permanente para cada gesto es una forma de pensar bastante pobre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero aunque no encontremos, ni busquemos, utilidad visible, no deja de ser cierto que uno persigue el encuentro con su propia voz. Y cuando digo encontrarse no me refiero a llegar a lo que uno es, sino a explorar modulaciones distintas, posibilidades propias que uno desconoce. Nunca he podido sustraerme completamente a la idea "existencialista" de que la propia facticidad, al menos en tanto seres humanos, tiene más que ver con las posibilidades que uno abre que con los acciones ya emprendidas e irrevocables. Escribir es, para mí, una de esas formas que uno tiene en la vida de abrir territorios nuevos, o de decir lo mismo con una voz distinta. Es también una forma de combate. Cuando quedo rodeado y con los cursos de acción limitados. Cuando pierdo una batalla, aún me queda una forma de ejercer la revancha. De seguir diciendo que sí o que no. De sostener la porfía a todo trance. Todavía puedo escribir, largarlo a los cuatro vientos, convertir el gesto en texto, y por lo tanto en objeto. En un objeto, elástico y flexible; difícil de guardar y controlar (y más aún en nuestro tiempo). La teoría del texto dice que, al objetivarse, ya no pertenece completamente a su autor. Se hace más anónimo y ladino. Morirá en el anonimato o, con mucha suerte, encontrará sus propios caminos; se hará público primero y, con mucho más suerte aún, pasará a formar parte de los &lt;em&gt;cuerpos&lt;/em&gt;. Esos contenidos del texto, tan difíciles de asir teóricamente, a fuerza de circular se hacen sentido común y, eventualmente, llegan a ser parte de lo obvio, de lo inconsciente, se encarnan.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Digamos entonces que, en sus mejores momentos, la escritura puede ser un arte de combate. Sobre el campo el autor lucha por encontrar una voz propia, aquella que pueda penetrar en los cuerpos y organizar, mediante ellos, otra realidad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me gustaría terminar con unas palabras de Bernard Henri-Levy:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;"En realidad volverse joven lleva su tiempo, y mucho más encontrar o inventar un estilo propio. Hacemos como si los escritores nacieran siéndolo, bien pertrechados, el milagro de una voz que se impone, descuella y ya desde el principio se distingue de todas las demás. Pues no, sería demasiado sencillo. Los escritores, de entrada, son mucho más tímidos, menos originales y, por eso mismo, más maleducados, más gamberros. Son atracadores, acaparadores, cambalacheros de obras ajenas, saqueadores de tumbas literarias y de ruinas, devoradores de papel, chupadores de sangre literaria, caníbales. Son alambiques vivientes, abejas, son hombres-libro u hombres-palabra, hechos, como decía Beckett y volverá a decir Sartre, con los libros y las palabras de los demás, viven a sueldo de ellos, a su costa, implicados en la intriga de sus frases por lo menos tanto como en el de las cosas. En realidad es difícil que un escritor novel que toma por primera vez la palabra consiga despejar el camino, deshaciéndose de las palabras que le preceden y que seguirán transparentándose en las suyas durante mucho tiempo. Realmente toma la palabra. Debemos dar todo su sentido y su imortancia a esta idea de una "toma" de la palabra. Debemos imaginarnos realmente una palabra previa, unas existencias, un inventario de los lugares y las palabras, y a un escritor -Céline, Sartre- que llega, se inscribe en ese inventario, ve las existencias, toma posesión, elige una colección, se dota de una voz y se abre camino. Debemos imaginarnos a los grandes escritores como fundadores de estados. No se enfrentan a una lengua virgen ni a una zona virgen de la lengua, sino a territorios ocupados, saturados y por lo tanto hostiles, que deben tomar en reñida lucha, para desalojar a sus primeros ocupantes y colonizarlos. Debemos calibrar bien este primer crímen que es el acto de escribir. Debemor ver al escritor novel como una especie de animal literario que se hace un hueco, casi una madriguera, dentro de las obras de otros, y a partir de ese hueco, de ese interminable moldeo se va formando lo que llamamos un estilo. ¡Una vida, a veces! ¡Una larga vida! Al final de la vida, bien entrada la vejez los dados ruedan por última vez y por fin llega la obra, el verdadero nacimiento, &lt;em&gt;Rancé&lt;/em&gt;, el Kant de la &lt;em&gt;Crítica del juicio&lt;/em&gt;, Cézanne, Tiziano, el último Picasso, la &lt;em&gt;Histoire du vent&lt;/em&gt; de Ivens y también (...) el último, ultimísimo Sartre, en vísperas de su muerte, esas obras de soberana libertad."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bernard-Henry Levy&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;El Siglo de Sartre&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ediciones B, Barcelona (2001)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pp. 113-14&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-2749335896945969970?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/2749335896945969970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=2749335896945969970' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/2749335896945969970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/2749335896945969970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/06/escritura.html' title='Escritura'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SFvOlevxMHI/AAAAAAAAADw/I4aMVq2mr50/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-1073400335632024317</id><published>2008-06-17T14:07:00.002-03:00</published><updated>2008-06-17T14:21:13.031-03:00</updated><title type='text'>Dos tipos de lenguaje y una palanca para el cambio</title><content type='html'>Se dice que una ciencia no es más que un lenguaje bien acuñado. Por diversas razones, que para nada vienen al caso, deploro esta idea. Sin embargo, se ha detonado en mí una cadena de reflexiones que tienen que ver con cuestiones similares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Richard Rorty aboga por una metafilosofía poetizada, donde los grandes problemas, o quizá pseudo problemas de la tradición, se hayan disipado. Tampoco esta idea me convence demasiado, aún a pesar de la profunda simpatía que despierta en mí el célebre filósofo americano. En momentos en que me replanteaba mi vocación filosófica leí su hermoso texto &lt;em&gt;Trotsky y las orquídeas silvestres&lt;/em&gt; y descubrí una forma metafilosófica de escribir que me mantuvo en la senda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Richard Rorty, volviendo a nuestro curso inicial,  asume que un verdadero cambio social puede comenzar como cambio de lenguaje. Cambiando las formas en que hablamos de las cosas que nos pasan, en que describimos el mundo, y en las que expresamos nuestros más caros anhelos, ponemos los cimientos que nos permiten construir un mundo nuevo, y quizás mejor. La idea es hermosa, pero expresada sin restricciones puede conducirnos al peor de los atolladeros: la ilusión. Ilusionarse es buenísimo… hasta cierto punto. No cabe duda de que todo gran avance comienza con una buena idea. Pero tampoco es menos cierto que &lt;em&gt;la realidad es áspera&lt;/em&gt; (uno de los pocos axiomas sobre los que se basan todas mis ideas; al menos por el momento, puesto que el vigor de un pensamiento se muestra en la capacidad de ejercerse también contra sí mismo). Uno puede entusiasmarse, por ejemplo, con la idea de que el hombre es infinitamente maleable, y que puede crearse un &lt;em&gt;hombre nuevo&lt;/em&gt; con solo ajustar unas cuantas variables en nuestra sociedad. El hombre nuevo carecería de todas las miserias que nuestra sociedad consumista y corrupta les imprime a los sujetos a ella sometidos. El problema de esta idea (por lo demás bonita y bienintencionada) es que es falsa. Por cuestiones puramente fácticas, en las cuales está involucrado el inerradicable azar, siempre existirán personas más o menos miserables coexistiendo con otras que no lo son. El egoísmo probablemente sea un hecho difícil, quizá imposible, de eliminar. Dejo para otro momento la discusión de si ello es bueno o malo (tengo algunas impresiones poco nítidas al respecto; pero la filosofía no se sujeta a impresiones u opiniones, la filosofía busca excavar en los problemas y zambullirse en el abismo; para las soluciones fáciles e inmediatas están las neorreligiones y los fundamentalismos… Lo que quiero decir, en definitiva, es que tengo que estudiar mejor el problema). Volviendo a la cuestión principal: una idea puede ser muy bonita, pero ello no implica que la realidad se deje moldear al antojo de un constructo. Una idea es algo que surge en un cerebro humano. De la misma forma en que figura a Superman y al Hombre Araña, puede figurar otras ficciones justicieras que, aunque nos hacen aplaudir al final de la película, sabemos que algo no funciona del todo bien. Los hombres no vuelan, salvo que utilicen dispositivos ortopédicos del tipo de los aviones, los helicópteros o los parapentes; y ello sólo ha sido posible mediante el uso adecuado de herramientas científico-tecnológicas que utilizan las asperezas de la realidad a su favor. Resumiendo: la aceptación y promoción de ciertas ideas no debe hacerse sobre la base de los sentimientos cálidos que inspiran; por el contrario, deben mostrar que son adecuadas para lidiar con los problemas a los que nos enfrentamos. Dicho de otra forma: deben mostrar su eficacia. Pero hay más. También debe probarse que tienen en cuenta los hechos duros; lo que yo llamo la aspereza de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hay quién piensa que no existe tal cosa como los hechos duros. Son los antirrealistas, en las distintas versiones conocidas (algunas respetables y entendibles, otras redondamente hilarantes). No comparto en lo absoluto dichas posturas, aunque el antirrealismo respetable no está ayuno de todo filosofema instructivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para quién se alimenta de ideas sin ninguna conexión con la realidad existe en español la figura del &lt;em&gt;iluso&lt;/em&gt;. El iluso mide la realidad con el rasero de sus “buenas ideas”. Se frustra frente a la porfía de los hechos, y culpa de sus fracasos a un mundo mal diseñado. Nunca se le ocurre pensar que son las ideas las que se miden con la realidad y no a la inversa. Es cierto que todo gran avance implica no resignarse a lo que la realidad impone de primera mano, implica ilusionarse con la posibilidad de algo distinto. Pero ilusionarse no es lo mismo que ser iluso; y pienso que la diferencia radica en que quien se ilusiona no ignora la realidad. Quizá sea mejor precisar el lenguaje para marcar las diferencias. El &lt;em&gt;entusiasta&lt;/em&gt; se ilusiona de forma realista. El iluso vive de sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pese a lo dicho, &lt;em&gt;me gustaría defender la idea de que nuevos lenguajes pueden producir nuevas realidades&lt;/em&gt;. El universo natural, en general todos los sistemas que no están dotados de un sistema representacional complejo como el que poseen los seres humanos (merced a la posesión de un sistema nervioso con ciertas características físicas), están circunscritos en unos nichos carentes de lo que podríamos denominar innovación intencional. Pueden ser sistemas dinámicos en permanente movimiento. Pero no existe ninguna clase de dirección consciente que opere las modificaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los seres humanos, por el contrario, proyectamos escenarios mentales y buscamos ponerlos en práctica. Toda una maquinaria psicológica que involucra deseos, conocimientos (me gustaría utilizar el término técnico de creencia, pero suele confundir al no iniciado en filosofía) y capacidades de acción se pone en obra para llevar adelante proyectos. Nuestro sistema nervioso nos permite fabular, y esta facultad de fabular se convierte en el motor del surgimiento de nuevas realidades: nuevos hechos duros. A fuerza de personas muy inteligentes, y muchos golpes de suerte, la especie humana ha modificado la faz de la tierra, a veces para bien y otras no tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los mecanismos lingüísticos son una de las vías más utilizadas para el intercambio de ideas, que tiene una economía sustancialmente distinta del intercambio de bienes. Puedo dar información a otras personas sin perder nada en el intercambio. Si cambio bienes, por el contrario, pierdo algo para ganar algo. (Una forma de lucrar con el intercambio de información es propiciar un monopolio. Hoy la industria de la cultura se enfrenta con graves problemas para proteger la propiedad intelectual dado este carácter etéreo, volátil y fluido de la información, en un contexto en el que los medios de transmisión son baratos y masivamente accesibles). Voy a utilizar aquí una noción no técnica, y bastante laxa, de lenguaje. Pretendo llamar la atención no sólo al lenguaje escrito, sino también al hablado y a otras formas de comunicación, también estudiadas por la semiótica, la psicología y la sociología. Estaré utilizando &lt;em&gt;lenguaje&lt;/em&gt; en un sentido bastante amplio, quizá coincidente con lo que entendemos por comunicación; que podría incluir también, por ejemplo, cosas como el llamado lenguaje corporal. (Una noción técnica de lenguaje es mucho más restringida).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En este sentido creo que es de utilidad introducir la idea de dos lenguajes. Un &lt;em&gt;lenguaje público&lt;/em&gt;: sería el lenguaje en el que expresamos los hechos del mundo en orden a explicarlos (la empresa de la ciencia) o a producir ciertos cambios (llamémosle ámbito de la praxeología: que incluye actividades tendientes a llevar adelante proyectos individuales y colectivos). Pero también un &lt;em&gt;lenguaje privado&lt;/em&gt;: un ámbito en el que dejaríamos volar la imaginación pergeniando realidades posibles que enriquezcan nuestra realidad dada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Creo que es útil la distinción. No podemos prescindir de un lenguaje público sobre el cual cimentar la convivencia en sociedad. Necesariamente tendrá que hacer referencia a un &lt;em&gt;mundo compartido&lt;/em&gt; (público) y a &lt;em&gt;hechos&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;valores&lt;/em&gt; aceptados por todos los miembros de una comunidad. Como sigo en la senda de Rorty (aunque él probablemente no aceptaría el uso que hago de sus ideas) me voy a servir de un ejemplo suyo. Según él un filósofo nazi y nosotros los demócratas no tendríamos puntos en común desde los cuales debatir. Yo, por el contrario, creo que existe el lenguaje público, en el que nos referimos a hechos como el Holocausto, y desde el cual podemos rechazar las barbaries, ateniéndonos a los valores que fundamentan una convivencia armónica en el seno de la diferencia. La alternativa es la intolerancia. No veo una forma en que alguien pueda defender una postura contraria desde una base de sensibilidad al dolor ajeno y de razonabilidad básica. Eso es el lenguaje público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El lenguaje público se alimenta, de modo sustancial aunque no exclusivo, de los desarrollos científicos y técnicos. Es prerrequisito de la ciencia, pero también se alimenta de ella. Otro de sus pilares debería ser la idea de que toda persona tiene derecho a proyectar su vida de forma digna y libre, en colaboración con y respetando a los demás. Es la idea de libertad, igualdad y fraternidad que, como sabemos, no es nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Creo que deberíamos ser muy prudentes en el cuidado de nuestro lenguaje público. Es el que nos permitirá solventar los inerradicables conflictos de la condición humana sin tener que recurrir a medios más contundentes. El lenguaje no es todopoderoso (como pensó, en los hechos, la filosofía del siglo XX), pero a veces es útil. Quizá el aspecto más necio del llamado  &lt;em&gt;posmodernismo&lt;/em&gt; sea el ataque irreflexivo a nuestro lenguaje público. Si prescindimos de esta valiosa herramienta tiramos al bebé con el agua sucia de la bañera: nos quedamos sin aquello que nos permite expresar nuestro descontento, y también sin el elemento catalizador de nuevos &lt;em&gt;sujetos sociales&lt;/em&gt;, portadores de los cambios anhelados. El lenguaje público es austero: no busca edificar; sólo pretende construir el espacio público en el cual cada cual hace su vida como mejor le parece (respetando, claro está, la integridad de los demás). Por último, creo que debería ser un lenguaje popperiano, siempre abierto a la falsación. A hacerse violencia a sí mismo y a no dogmatizarse. En un lenguaje público supongo que sólo cabrían dos absolutos o ideas regulativas: la búsqueda de la verdad y el resguardo de la dignidad humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los fines últimos, en definitiva, serían: la búsqueda de las mejores y más veraces explicaciones que podamos dar a los fenómenos que nos inquietan, por una parte, y la regulación de la vida en común entre las personas, por otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En el lenguaje privado podríamos descarriar la imaginación y ficcionalizar a nuestro entero antojo. Englobaría al arte, a ciertas partes de la filosofía (no involucradas en el ámbito del lenguaje público), a ciertos momentos de la dinámica científica, al utopismo, y, desde mi punto de vista, al inmensamente superior reformismo. El lenguaje privado puede ser idiosincrásico y oblicuo. Profuso, soberbio, sublime, voluptuoso… Lo entiendo como un gran caldo de cultivo, como una hermosa locura, de la cual saldrán las mejores ideas a aplicar el día de mañana. Es un ámbito de plena libertad. No se impone un estricto criterio de &lt;em&gt;responsabilidad&lt;/em&gt;, indispensable en el uso público del lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Necesariamente deben existir interacciones entre ambos lenguajes. Las ficciones incontroladas que surgen en el seno del lenguaje privado pueden convertirse en  ficciones controladas que enriquezcan nuestro lenguaje público. Son las ideas eficaces de las que hablábamos antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los oídos atentos habrán detectado, en lo anterior, dos influencias: la ya mencionada obra de Richard Rorty; y, además, existen ciertos ecos de la kantiana distinción entre el uso público y el uso privado de la razón. He tratado deliberadamente de omitir la jerga habermasiana al hablar del lenguaje público. Pero creo que es imposible evitar alguna resonancia. Aclaro, para evitar suspicacias, mis opiniones: me parece que la pragmática trascendental habermasiana no puede servir de fundamento a una teoría de la democracia. Como correctamente ha observado Ernest Tugendhat, el prerrequisito de suspensión de las pretensiones de validez en el intercambio de actos de habla es fantasioso, especialmente en el ámbito de la política, donde la situación habitual implica asimetrías entre los participantes. Ni siquiera en las comunidades científicas, que se presuponen guiadas por el principio de la búsqueda cooperativa de la verdad, son erradicables elementos perlocutivos (estoy usando la jerga de la teoría modificada de los actos de habla, que, en última instancia, me parece una deformación no justificable de la doctrina tal y como fue concebida por Austin y sus seguidores).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Creo que ya pueden señalarse algunas dificultades para el planteo que vengo haciendo. Como bichus universitarius se me ocurre una que tiene que ver con la investigación académica. Imre Lakatos decía que no era correcto ensañarse con los programas de investigación que no rinden frutos inmediatamente. De acuerdo a su dictum no hay racionalidad automática. No se puede saber de antemano si unas teorías que en principio parecen caprichosas o inconducentes no están, por el contrario, incubando unos descubrimientos grandiosos. Sabemos, por otro lado, que las instituciones universitarias se financian (al menos en la Argentina) con fondos del erario público. Es decir, son mantenidas por todos los ciudadanos contribuyentes. Son, además, recursos escasos. Y entonces ¿Cómo asignar los recursos? Cuando leo algunos de los trabajos “científicos” financiados por la universidad, especialmente los de algunos colegas de la Facultad de Humanidades (aunque no exclusivamente), pienso que debería aplicarse un criterio ferozmente restrictivo, financiando sólo cosas que tengan el aspecto de ciencia establecida. Luego me acuerdo del consejo de Lakatos, y de más de un episodio instructivo de la historia de la ciencia, y vuelvo a tomar conciencia de que, en muchos casos, el remedio es peor que la enfermedad. Planteo el problema pero carezco de una solución. Aunque tengo la impresión de que se relaciona con las respectivas dimensiones de los lenguajes públicos y privados. Traduciendo diríamos que no es sencillo establecer un criterio de selección para lenguajes privados con aspiraciones a constituirse en públicos, haciéndose dignos de financiamiento estatal. En cuanto a mecanismos de financiamientos privados para cuestiones que atañen a los lenguajes privados los hay de las más diversas especies; y no puedo acotar nada al respecto, pues cada uno es dueño de hacer lo que quiera con su propio dinero. El problema del financiamiento privado que se direcciona al ámbito público es demasiado complejo para tratarlo aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una cuestión interesante, desde el punto de vista filosófico, es la siguiente: creo que puede darse un &lt;em&gt;fundamento ontológico&lt;/em&gt; a la distinción esbozada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La distinción a la que haré mención ha sido trabajada en detalle por el filósofo norteamericano John Searle. Se refiere a la diferencia entre los hechos brutos o naturales, y los hechos que son construcciones sociales. La caída libre de los cuerpos, o la composición química del hierro son hechos naturales. Otra clase de hechos, como por ejemplo las funciones del dinero, son socialmente construidos, y dependen del comportamiento social de los seres humanos. Es claro que los últimos no escapan al orden causal general del universo (tal y como lo conciben las ciencias de la naturaleza), pero tienen algunas peculiaridades interesantes que no se observan en los hechos meramente naturales. Reconozco que en este asunto me muevo en una pendiente muy resbaladiza, y corro el riesgo de reintroducir la distinción romántica entre naturaleza y espíritu. Por eso reitero que, en mi opinión, los hechos sociales son, también, naturales. Pero dejo hablar a Searle: “…la distinción entre los rasgos del mundo que son independientes del observador y los que dependen de este o son relativos a él. Considérense las cosas que existirían con independencia de lo que los seres humanos pensaran e hicieran. Algunas de esas cosas son la fuerza, la masa, la atracción gravitatoria, el sistema planetario, la fotosíntesis y los átomos de hidrógeno. Todas ellas son independientes del observador en el sentido de que su existencia no depende de actitudes humanas. Pero hay muchas cosas cuya existencia depende de nosotros y de nuestras actitudes. El dinero, las propiedades, el gobierno, los partidos de fútbol y los cócteles son lo que son, en gran parte, porque eso es lo que pensamos que son. Todas ellas son relativas al observador o dependientes de él. En general, las ciencias naturales se ocupan de los fenómenos independientes del observador y las ciencias sociales abordan los que dependen de éste. Los hechos dependientes del observador son creados por agentes conscientes, pero los estados mentales de quienes los crean son, en sí mismos, hechos independientes del observador. Así, el pedazo de papel que tengo en las manos sólo es dinero porque otros y yo lo consideramos como tal. El dinero es dependiente del observador. Pero el hecho mismo de que lo consideremos dinero no depende del observador. Que otros y yo le demos ese carácter es un hecho acerca de nosotros e independiente del observador” (Searle: &lt;em&gt;La mente&lt;/em&gt;; Ed. Norma, 2006; pp. 18).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los hechos que son socialmente construidos dependen, en alguna medida, de las ideas que las personas se hagan de esos mismos hechos. Y el cambiar esas ideas puede modificar los hechos en cuestión; al menos dentro de ciertos límites (reitero una vez más: no creo que las ideas y los lenguajes sean omnipotentes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Habría mucho para decir, y mucho para precisar al respecto. Los fenómenos de interacción simbólica, y los poderes causales que se les atribuyen, han sido tematizados casi hasta el hartazgo por muchas disciplinas. Una parte importante de lo que se ha dicho carece de una base sólida, al menos en mi opinión. Pero el  fundamento que aquí pretendemos es bastante modesto: &lt;em&gt;diferenciar hechos meramente naturales de hechos construidos socialmente&lt;/em&gt;; y aceptar que &lt;em&gt;las ideas pueden ser factores causales&lt;/em&gt;, ni necesarios ni suficientes en sí mismos, en la modificación de otros hechos naturales y sociales. Debe notarse que aún no hemos definido de forma adecuada lo que queremos decir con idea; dado que esa tarea excede el contexto actual apelo a la noción intuitiva que todo el mundo tiene. Digamos al menos que, por ejemplo, la teoría de la relatividad, las modificaciones que quiero introducir en mi casa, el número tres, el republicanismo, el chiste que me contaron ayer y la novela que estoy leyendo hoy son ideas, entendidas en un sentido muy amplio (y muy impreciso, claro está). Para dar una definición, que no aclara mucho, pero puede ser útil como resumen, quizá quepa decir que las ideas son unidades de cultura, o unidades de transmisión cultural (podríamos llamarles &lt;em&gt;memes&lt;/em&gt; en la terminología de Dawkins, pero no queremos comprometernos, a priori, con un modelo evolucionista de la reproducción cultural).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hablar de &lt;em&gt;unidades de reproducción cultural&lt;/em&gt; nos lleva a otro conjunto de interesantísimas ideas. Sobre la idea de esta construcción de la realidad social dice Steven Pinker tras los pasos de Searle: “La realidad social existe sólo dentro de un grupo de personas, pero depende de una capacidad cognitiva que está presente en cada individuo: la capacidad de comprender un acuerdo público de conferir poder o estatus, y de respetarlos mientras los respeten otras personas.&lt;br /&gt;            “¿De qué forma un suceso psicológico –una invención, una afectación, una decisión de tratar a determinado tipo de persona de una forma concreta– se convierte en un hecho sociocultural –una tradición, una costumbre, un espíritu, un modo de vida–? Según el antropólogo cognitivo Dan Sperber, la cultura se debe entender como la epidemiología de las representaciones mentales: la extensión de las ideas y de las prácticas de persona a persona. Hoy, muchos científicos emplean las herramientas matemáticas de la epidemiología (cómo se extienden las enfermedades) o de la biología de la población (cómo se extienden los genes y los organismos) para moldear la evolución de la cultura. Han demostrado que una tendencia de las personas a adoptar las innovaciones de otras personas puede conducir a unos efectos para cuya comprensión utilizamos imágenes como las de epidemia, incendio, bola de nieve o cambios pequeños que colman el sistema y producen grandes efectos. La psicología individual se convierte en cultura colectiva” (Pinker, S: &lt;em&gt;La tabla rasa&lt;/em&gt;; Ed. Paidós; Barcelona, 2003).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Malcolm Gladwell ha hecho una narración muy entretenida de estas epidemias sociales y los estudios abocados a ella. Su libro &lt;em&gt;The tipping point&lt;/em&gt; ha sido traducido al castellano bajo el erróneo título de&lt;em&gt; La clave del éxito&lt;/em&gt; (evidentemente es una maniobra publicitaria), y publicado por Taurus. Debo para más adelante una semblanza del texto. Por ahora me gustaría terminar señalando que, si lo que hemos dicho tiene alguna  plausibilidad, podemos defender la idea de que cambiar nuestros lenguajes puede ser praxiológicamente eficaz. Acuñar un lenguaje nuevo puede ser el comienzo de una epidemia positiva que, como he dicho en otra parte, dé una estocada al realismo chato y nos lleve más allá de los límites que encontramos hoy. Es una versión más humilde que el utopismo, pero, según creo, más eficaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En el ámbito de la política esto se traduce en la importancia de construir una &lt;em&gt;agenda política&lt;/em&gt;. Una agenda exhaustiva, realista y factible, pero también osada y entusiasta, puede ser el primer paso hacia una sociedad mejor que la que tenemos hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             Nuestra realidad social es aún &lt;em&gt;intolerablemente injusta&lt;/em&gt; en muchas de sus dimensiones. Así que dedíquese con pasión a enriquecer su lenguaje privado; necesitamos urgentemente cosas nuevas para poblar nuestro lenguaje público.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-1073400335632024317?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/1073400335632024317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=1073400335632024317' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1073400335632024317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1073400335632024317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/06/dos-tipos-de-lenguaje-y-una-palanca.html' title='Dos tipos de lenguaje y una palanca para el cambio'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-4581861089799594956</id><published>2008-06-17T13:40:00.002-03:00</published><updated>2008-06-17T13:45:04.134-03:00</updated><title type='text'>El oráculo moderno</title><content type='html'>En tiempos pasados, cuando los instrumentos de predicción de los comportamientos naturales prácticamente no existían, los hombres se encontraban tan menesterosos de explicaciones y predicciones como en la actualidad. En el lugar de las modernas teorías científicas, y de los instrumentos de medición y análisis, existían oráculos y brujos. (La equivalencia funcional, en términos sociológicos, ha hecho pensar, erróneamente, a muchos antropólogos y otras criaturas similares, que mitología y ciencia no difieren cualitativamente; yo discrepo...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Famoso, desde el punto de vista literario, fue el Oráculo de Delfos. Allí concurrían nuestros amigos griegos, en la edad antigua, para pedir distintas clases de información. Una de las anécdotas que me vienen a la mente en este momento tiene por protagonista a Sócrates. Puesto en aviso de que el oráculo lo había señalado como el hombre más sabio de Atenas, y pensando que no tenía consciencia de cuál fuese dicha sabiduría, puso manos a la obra y salió a la calle a tratar de averiguarlo. Su metodología no parece muy desacertada: buscaba aquellas personas que se proclamaban sabias en alguna materia y procedía a interrogarlas. El resultado era bastante decepcionante. Todos aquellos a los que interrogaba mostraban severas falencias a la hora de explicar en qué consistía su presunto saber. De resultas ocurrieron dos cosas. Por una parte, los atenienses juntaron presión y más presión, hasta que decidieron matar al mensajero (a nadie le gusta que lo anden interrogando mucho). Ya conocemos el resto, fue juzgado y condenado a beber la cicuta que terminó con su vida. Por otro lado, el malogrado Sócrates llegó a la conclusión siguiente: la sabiduría que el oráculo le endilgaba no consistía más que en la consciencia de su ignorancia. A diferencia de los personajes que interrogaba, él no se consideraba poseedor de ninguna ciencia. Estaba, cuando menos, libre de toda presunción. En algún otro momento me detendré sobre algunas interpretaciones del “caso Sócrates”. Por lo pronto sólo dejo dos observaciones. Primero: la versión que he presentado es la de Platón. Segundo: existe una excelente traducción de su “Apología de Sócrates”, a cargo de Conrado Eggers Lan, publicada por EUDEBa, y que lo invito enfáticamente a transitar, si no lo ha hecho ya (pero cualquier traducción le servirá, si no pretende ser demasiado puntilloso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Pero nuestro tema son los oráculos, no Sócrates. Lo que importa en todo caso es que, en cierta forma, existirían formas de interactuar en tiempo real con instancias superiores, supranaturales. De esta interacción obtiene el oráculo la información que brinda a quienes lo consultan. Los medios puestos en obra parea ello son diversos: recurso a alucinógenos, lectura de viseras de animales, inducción de trances, etc. Hay una persona que está investida de la dignidad social, y que ha transitado el recorrido iniciático, que le permite acceder a ese conjunto de experiencias que están vedados al común de los mortales. En todo caso, lo que quiero enfatizar es lo siguiente: el oráculo es tal en virtud de que, por una parte, ocupa una posición muy específica en el escenario social y, por otra, en virtud de ciertas destrezas técnicas se convierte en un intermediario. Por ello dispone de un auditorio dispuesto a escucharle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Los personajes que rellenan espacios televisivos (llamarlos periodistas es un exabrupto en la mayoría de los casos) son los oráculos modernos. En un porcentaje no muy estrecho la opinología reinante no supera la etapa de la lectura de viseras, o de la borra de café, da lo mismo. No digo que las personas no tengan derecho a emitir sus opiniones. Simplemente observo que en muchos casos no valen de nada. Es lo mismo que escuchar ruidos; flatus vocis, hubieran dicho los nominalistas medievales. Y la palabra flato sea quizá la más adecuada para mucho de lo que se opina en la televisión, en la radio, en gráfica. Y el problema no es, tampoco, que la gente se equivoque, o que adopte diferentes puntos de vista. Yo me equivoco a cada rato. Que nadie, absolutamente nadie, es inmune a la estupidez, es un hecho evidente que deberíamos aceptar como un axioma. A pesar de ello, los oráculos de la televisión sentencian y pontifican con una suficiencia que mete miedo a cualquier persona que alguna vez haya estudiado un tema en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Cuando uno se introduce en alguna materia, con intenciones de transitarla seriamente, encuentra casi siempre que el camino es arduo. A veces pasan años hasta que uno consigue desenvolverse con cierta solvencia. En mi caso existen dos disciplinas que cultivo con cierta asiduidad, una de ellas física, la otra intelectual. La segunda es, además, mi profesión. Confieso que ambas me dejan aún muchísimo por descubrir. Y a intervalos regulares necesito volver a replantearme todo, casi desde el principio. Cuando se me pide una opinión hago lo posible por ser absolutamente honesto con mi interlocutor. Básicamente mediante el modesto expediente de tratar de separar lo que me parecen hechos demostrados respecto de mis pedestres pareceres. También trato de que se refiera a materias en las que tenga algo relevante que decir. Caso contrario busco remitir a alguna autoridad sobre la materia. En el supuesto de que el tiempo juegue a favor hago lo posible por informarme, al menos en el grado en que mis fuerzas lo permiten. Y si se me apura mucho, y las circunstancias requieren una intervención insoslayable (lo que no es muy común), opino, pero aclarando que es una opinión superficial y desinformada. Claro que, si uno se atiene a estas sencillas recomendaciones, es difícil que construya una reputación de persona sabia, de “Gran Comunicador”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Pero los oráculos modernos carecen de todo prurito y moderación. Sentencian sin asco. Desde el conductor del noticiero hasta el más remoto notero. Todos creen tener cosas profundas e importantes para decir. Y si llevan el tono de la indignación y un orgullo justiciero, mejor aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Yo desdeño las críticas apocalípticas a la cultura de masas. Soy, en los términos de Eco, más bien un integrado. Amo la cultura pop en muchas de sus variantes, y no concibo mi identidad fuera de ella. No creo que ver la televisión lo convierta a uno en un estúpido irreversible, en tanto uno no consienta serlo. La crítica cultural se me antoja, por lo general, como snobismo profesoral de aspirantes a otra clase de oráculos. Yo sólo soy un pibe de barrio. Me gusta la televisión. Hay productos televisivos que me parecen buenísimos, especialmente en el cable. Por eso desde ya prevengo una mala lectura de lo que aquí digo. Cada vez que los alumnos reprueban masivamente los exámenes de ingreso a la universidad, o alguien agarra una pistola y comienza a bajar personas al azar, se le echa la culpa a la televisión. Cuando ocurren esas cosas pienso que nos encanta mirarnos el ombligo. No busco profetizar hecatombes inminentes, ni ejercitar una versión nueva del melancologio sobre la decadencia de occidente. Simplemente renegar un poco contra la falta de profesionalismo, creatividad e inteligencia de muchos de nuestros comunicadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Hay quien piensa que achatar contenidos es la mejor vía para alcanzar al gran público. Yo, por el contrario, estoy convencido de que se puede ser masivo, y aún así emplear recursos nobles. Hay en marcha una gran cantidad de experimentos formales en los formatos comunicacionales. Los artesanos más inteligentes de la televisión consiguen explotar esos formatos a favor de unos contenidos de gran profundidad. Voy a tomar dos ejemplos. El canal á estuvo transmitiendo hasta hace poco tiempo una serie documental denominada “Grandes ideas de la filosofía”. El ciclo incluía la exposición de diversos temas, acompañada de entrevistas a eminentes filósofos contemporáneos. La presentación era muy elemental, pero seria y bien informada. Al formato no le faltaba atractivo y realmente lograba capturar la atención del espectador. Amén de ponerlo en contacto con las ideas de algunos de los cerebros más brillantes de la humanidad. Otro excelente ciclo, transmitido por Film&amp;amp;Arts , es conducido por Howard Goodall y se titula “Big Bang”. Presenta algunos de los hitos más importantes en la historia de la música. El trabajo de producción que involucra es muy notable, tanto por el tipo de materiales que involucra, como por la forma de digerirlos que propicia. Es accesible al público general, sin necesidad de hacer concesiones ni diluir los contenidos. La labor del conductor, que también es el guionista, es excelente. Si no los ha visto le recomiendo que lo haga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Voy a agregar una comparación. El History Channel cuenta con unos recursos técnicos de primera línea. Pero por lo general sus documentales me dejan bastante insatisfecho desde el punto de vista intelectual. Aún cuando en muchos casos son un verdadero festival para los sentidos. Con mucho menos despliegue audiovisual he podido ver otros, una vez más en el canal á, que me han parecido bastante satisfactorios. Me encantaría ver documentales de historia con la calidad cinematográfica propia del History Channel, pero más ajustados al profundo progreso que las ciencias historiográficas han alcanzado en los últimos dos siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Pero no sólo en los canales culturosos se transmiten cosas buenas. Lo señalo para que no se me acuse del snobismo que rechazo más arriba. También en otros productos más orientados al consumo hemos tenido la ocasión de presenciar innovaciones poderosas. Tampoco es verdad que no puedan ser artísticamente dignas las cosas que alcanzan el éxito comercial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Creo que se puede hacer buena televisión, radio o gráfica. Estamos montados en la ola de una revolución de las comunicaciones que, hasta ahora, no sabemos muy bien adónde nos conduce. Pero que al mismo tiempo está generando un montón de cosas muy interesantes. Vivimos en una época muy interesante. Sería bueno que las figuras de los medios hicieran esfuerzos más conscientes por formar sus opiniones. En el quilombo y el apuro por informar es comprensible que se cometan errores y se precipiten opiniones. Pero yo extiendo una súplica: por favor, no opinen tantas huevadas. Sean un poco más prudentes, un poco menos taxativos. Dejen de lado el catecismo progre de cada día, la soberbia de pensar que tener un micrófono y una audiencia lo convierte a uno, ipso facto, en una autoridad sobre cualquier cosa. No pontifiquen, informen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-4581861089799594956?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/4581861089799594956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=4581861089799594956' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4581861089799594956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/4581861089799594956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/06/el-orculo-moderno.html' title='El oráculo moderno'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-675373689423240342.post-1660836438911800037</id><published>2008-06-03T18:41:00.001-03:00</published><updated>2008-06-04T21:26:44.292-03:00</updated><title type='text'>¿Para mejor informar?</title><content type='html'>El otro día ví el filme "Quiz Show". Muy instructivo desde el punto de vista de los intereses que presiden la agenda de los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los "periodistas" de los medios (salvo excepciones muy honrosas) se llenan la boca con la "verdad", y con lo "informados" que nos mantienen las vinticuatro horas del día. Por ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Pasando todo el día los resultados de los partidos de fútbol del mundial.&lt;br /&gt;* O de los resultados del mundial de rugby,&lt;br /&gt;* o de básquet,&lt;br /&gt;* o los juegos olímpicos, etc. (se entiende la idea ¿no?...)&lt;br /&gt;* Con lo que dijo De Ángelis que dijo la presidenta que dijo de angelis que dijo la presidenta que dijo de angelis de lo que dijo que creía aníbal fernández sobre buzzi que...&lt;br /&gt;* con el riesgo país (¿Se acuerdan? Supuestamente el mundo colapsaba sobre nosotros, y ya lo vé, aún seguimos aquí...)&lt;br /&gt;* Con wanda nara&lt;br /&gt;* Con un tiroteo.&lt;br /&gt;* Con la inseguridad.&lt;br /&gt;* Con el campo y el gobierno.&lt;br /&gt;* Con el gobierno y el campo.&lt;br /&gt;bla, bla, bla...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a abstenerme de hablar de los programas que tienen mayor índice de rating (que vaya a saber uno quién y cómo se mide), porque no resisten el más mínimo análisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le recomiendo sinceramente que apague el televisor y deje de tragar la basura tóxica que dispersan a diario. Yo ya lo hice. Cada vez que tengo que compartir con otras personas un espacio donde hay un televisor encendido puedo comprobar lo atinado de mi decisión, y que nada ha cambiado desde que la tomé (tengo la impresión de que, más bien, ha empeorado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco crea que por leer periódicos se mantendrá informado. Ilusión a la que es particularmente propensa la clase media bienpensante. En realidad no es tarea del todo sencilla mantenerse al tanto de lo que &lt;em&gt;realmente ocurre&lt;/em&gt; en el mundo. La historia está plagada de ejemplos de la brecha entre lo que los actores perciben y lo que en realidad está ocurriendo. (Acuérdese, si tiene edad suficiente, de la Guerra de Malvinas, que estábamos ganando hasta el día antes de la rendición)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos libros que sirven para ilustrar lo que digo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Los guardianes de la libertad" de Chomsky y Herman.&lt;br /&gt;"Curso de autodefensa intelectual" de Normand Baillargeon.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/675373689423240342-1660836438911800037?l=nuevomaxiblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/feeds/1660836438911800037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=675373689423240342&amp;postID=1660836438911800037' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1660836438911800037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/675373689423240342/posts/default/1660836438911800037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevomaxiblog.blogspot.com/2008/06/para-mejor-informar.html' title='¿Para mejor informar?'/><author><name>Maxi Paesani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05118598771329194549</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SGYLK1qnAAk/SUuqUfd75yI/AAAAAAAAAF0/KWqPYCk30rU/S220/Maxi4.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
